Cogami respalda la red de pousadas ante la falta de hoteles accesibles para todo tipo de discapacitados
AROUSA
A Anxo Queiruga, presidente de la Confederación Galega de Persoas con Minusvalías (Cogami), le parece «fatal que se estea usando o tema das pousadas como arma arroxadiza entre os políticos». Sin entrar a valorar la ubicación de uno de esos establecimientos en el Sanatorio de A Lanzada -«a ubicación non é cousa nosa», señala-, Queiruga no admite que se ponga en duda la necesidad de que las administraciones se impliquen en la puesta en marcha de este tipo de establecimientos. Y es que con ellos se pretende crear una red de locales con «accesibilidade universal». Es decir, locales en los que todo el mundo pueda moverse con independencia y seguridad, al margen de sus condiciones físicas y sensoriales.
Y es que en estos momentos, las personas que padecen algún tipo de discapacidad no tienen en Galicia más que dos hoteles con accesibilidad universal, uno en Santiago y otro en Coruña. Y a ellos, teniendo en cuenta que son establecimientos de muy alta gama, «só pode acceder xente que estea en disposición de facer un gasto moi elevado». Pero, ¿no están todos los hoteles obligados a cumplir la ley de accesibilidad? La pregunta arranca a Anxo Queiruga un resoplido. En primer lugar, porque la ley «é totalmente ambigua e non se corresponde coa realidade». Y, en segundo lugar, porque «cada hotel se adaptou a esa lei como considerou oportuno», pero en la mayor parte de los casos sin resolver realmente los problemas que se pueden encontrar personas con movilidad reducida, invidentes o sordos.
Queiruga explicó ayer que hace unos meses visitó O Grove y tuvo serios problemas en el establecimiento en el que se alojó. No fue el único que se encontró con esta situación: los integrantes de una asociación de discapacitados de Valencia no se pudieron alojar en otro hotel meco que les había garantizado que era totalmente accesible. Y es que en estos momentos, las personas con discapacidad están condenadas a viajar con acompañante y de uno en uno, ya que es difícil encontrar un hotel con más de una habitación para discapacitados. «En toda a cidade de Pontevedra so hai un hotel que teña dúas habitacións», señala Queiruga.
Ante esa situación, Cogami ha recibido con los brazos abiertos el proyecto de las pousadas de la Diputación de Pontevedra. Un proyecto en cuya redacción, de hecho, está colaborando de forma activa, adecuándolo todo para todo tipo de necesidades: desde suelos rugosos para marcar rutas a las personas con problemas de visión, hasta alarmas que puedan advertir a las personas sordas de algún tipo de urgencia, así como locales adaptados para personas con problemas de movilidad reducida.
Todas esas medidas deben conciliarse con una estética agradable. «Non se trata de facer un hospital. Trátase de facer un hotel para todo o mundo, tamén para nós», señalaba ayer el presidente de Cogami, quien hacía hincapié en que todo el mundo podrá hospedarse en ese establecimiento. Y es que se calcula que un 10% de la población gallega padece algún tipo de discapacidad. «Non se pode marxinar a esta xente. E non se nos pode utilizar políticamente», concluye Queiruga.