Pese al mal comienzo, el certamen se ha cerrado con cifras similares a las de ediciones anteriores
13 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.O Grove amanecerá hoy con una resaca de doce días de fiesta. La Festa do Marisco se ha despedido de la localidad arousana, y lo ha hecho llenando las calles y las carpas de miles de personas que, aprovechando el puente del Pilar, han podido disfrutar de lo mejor de la gastronomía gallega.
Pese a que el certamen comenzó este año pasado por agua, las cifras de ventas indican que la del Marisco no es una fiesta que se encoja ante las adversidades. Ayer, cuando se cerraron las carpas a las cuatro y media de la tarde, se habían despachado más de 162.000 raciones, lo que ha supuesto una facturación de unos 720.000 euros. No es poca cosa: aunque estos datos indican que esta edición ha sido un poco más floja que la del 2009 (se vendieron entonces raciones por valor de 768.946 euros), supera sin embargo sin problemas la comparación con el 2008. «Veníamos de cifras récord y nos mantenemos en unos índices muy positivos, tanto de venta de productos como de afluencia de visitantes», subrayó ayer Jorge Olleros, el concejal de Turismo de la localidad. Ni el mal tiempo, ni la coyuntura de crisis económica, dos «factores que jugaban en nuestra contra», han descalabrado una fiesta que se ha cerrado siendo «un éxito».
Y es que la Festa do Marisco no solo se mide por el número de raciones vendidas, si no por el efecto balsámico que estas jornadas tienen sobre todo el tejido empresarial de la localidad. Las carpas y el marisco que en ellas se degusta son un «polo turístico» que ha permitido un año más que los hoteles registrasen una «muy buena ocupación», que las cocinas de los restaurantes trabajasen como en temporada alta, y que sectores como el comercio o los barcos de pasaje «hayan funcionado a pleno rendimiento durante el puente festivo, y a unos índices aceptables durante el fin de semana anterior». Todo ello da como resultado, argumenta Olleros, «el mejor dato que a nivel de cuantificación económica podemos ofrecer a nuestra localidad».
El concejal de Turismo considera, además, que la fiesta ha sido todo un éxito en lo que a promoción de O Grove se refiere. Y es que este certamen gastronómico es un magnífico escaparate para «los productos, los profesionales y las gentes» de esta villa arousana que vive volcada en el mar.
Fiesta para los grovenses
El concejal de Turismo destacó ayer que uno de los objetivos que se ha marcado el gobierno meco es convertir la del Marisco en una fiesta también para los vecinos de la localidad. Y es que, aunque son días de trabajo intenso para casi todos, la intención del Concello es que también los vecinos puedan disfrutar del certamen y de todo lo que lo rodea. Jorge Olleros considera que este año ese objetivo se ha cumplido. Y se ha hecho gracias a incorporar al programa «importantes alicientes» entre los que cita ubicar la gala musical en la jornada inaugural, trasladar la entrega de las Centolas de Ouro al recinto, o ir introduciendo diferentes actividades lúdicas y culturales en el programa.
De hecho, los conciertos por cuya organización se ha apostado han sido todo un éxito. El último en sentir el calor del público de O Grove fue el grupo La Guardia, que el lunes por la noche se subió al escenario para actuar ante unas 2.500 personas, según los datos facilitados por los responsables de la fiesta.
Ante todos esos datos, la conclusión a la que llega Olleros es clara: «Los objetivos están cumplidos».