O Grove suspende el vertido de algas en el monte por el temor a sanciones
AGRICULTURA
Las cofradías del sur de Arousa se deshacen como pueden de las plantas que cada cierto tiempo llegan a tierra
20 may 2024 . Actualizado a las 19:08 h.Allí donde el mar es un campo de trabajo, las algas son un serio problema. Cuando el mar lanza a las playas grandes toneladas de estos vegetales marinos, el marisco que crece en los arenales se ve en apuros para poder sobrevivir. Para evitar que muera asfixiado, las cofradías organizan jornadas de limpieza que ponen fin a un problema, pero que dan pie a otro: ¿Qué hacer con las algas? La respuesta a esta pregunta no es sencilla. Y para muestra, lo que está ocurriendo estos días en la ría de Pontevedra. Las toneladas de algas que han llegado a tierra han obligado a las cofradías a organizar un batallón de limpieza. Los vegetales marinos eran recogidos y enviados a una parcela de monte comunal en Castrove, donde se enterraban. Pero la medida, apadrinada por el Concello de Poio, le ha valido a este la apertura de un expediente informativo por parte de la Policía Autonómica.
Tras conocer lo ocurrido en Poio, el concejal grovense Fredi Bea no se lo ha pensado dos veces. En O Grove, las algas que se retiran de las playas también están siendo vertidas en una parcela de monte comunal gracias a un convenio firmado por la cofradía, el ayuntamiento y los comuneros. El sistema lleva tiempo funcionando, pero ante lo ocurrido en Poio el edil ha preferido curarse en salud, dar orden de suspender esa práctica y comenzar la búsqueda de un gestor autorizado de residuos que pueda hacerse cargo de las algas.
Esa parece ser el camino elegido, también, por el Concello de Vilagarcía. En este municipio, las mariscadoras se encargan de hacer la primera parte del trabajo: recogen las algas de la playa y las depositan en un contenedor propiedad municipal. Esos contenedores, junto con su carga, son trasladados después al punto limpio de Pinar do Rei.
En A Illa, otro de los municipios en los que las mareas de algas suelen ser abundantes durante el invierno, parecen haber encontrado hace años la solución al problema. El «esterco» es retirado de las playas por una maquinaria especializada y trasladado a fincas particulares en la que es enterrado. El sistema funciona sin generar problemas, según señalaban ayer desde el pósito.
No todo el mundo tiene tan sistematizado el sistema para deshacerse de estos vegetales. En Vilanova sufren con frecuencia las invasiones de las algas. Hace un par de años, la marea verde fue de una intensidad que hacía tiempo que no se veía. En aquel momento de urgencia, en la cofradía surgió la idea de contactar con empresas vinculadas al campo de la agricultura ecológica. En aquella ocasión, las firmas acudieron a la localidad arousana para llevarse enormes camiones de esta carga natural. Pero esa colaboración se acabó allí. En Vilanova, de las algas siguen deshaciéndose como siempre: los vecinos se las llevan para utilizarlas como abono con el que fertilizar sus tierras de cultivo.
