Los grandes «sachadores» del voto desaparecerán de la lista del PSOE vilagarciano sin que el PP haya sabido ocupar su espacio
21 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.A lo largo de las últimas dos décadas, un tópico se instaló con fuerza en la política vilagarciana. Claro dominador de esta etapa desde la alcaldía, al socialista Javier Gago se le acusó siempre de beneficiar al casco urbano en detrimento de Carril, Vilaxoán y el cinturón de parroquias y aldeas que rodean el centro de la ciudad. Sin embargo, desde un punto de vista estrictamente electoral no cabe duda de que uno de los grandes logros del PSOE bajo el mandato de Gago fue su tremenda potencia de penetración social en el denominado ámbito rural, traducida en votos por concejales como Manuel Rodríguez Cuervo y Alejandro Quintela .
En las distancias cortas, y unas elecciones municipales lo son, no solo es una colonia de hombre la que se la juega, sino también un alcalde o alcaldesa. A diferencia de citas con las urnas con mayor carga de abstracción y lejanía, al votante que escoge a sus políticos más cercanos le gusta que le hablen de tú a tú, y si es posible por su nombre y apellidos. Esto es, precisamente, lo que tan bien supieron hacer Cuervo y Quintela en su momento: traducir la acción de gobierno en materia concreta y cotidiana para el electorado.
Discutible o no, esta forma de interpretar la política convirtió al puño y la rosa en una maquinaria perfectamente engrasada en pos de la victoria electoral. Lo hizo incluso cuando el PSdeG perdió su mayoría absoluta, en el 2003, y también en el momento del relevo de Gago. Los socialistas aguantaron mucho mejor en las parroquias que en el centro, donde de hecho la diferencia con el Partido Popular se redujo, en los últimos comicios locales, de 1.400 a solo 50 votos. Entonces, Quintela ya no figuraba en la candidatura. Y Rodríguez Cuervo dejará de hacerlo el año que viene, poniendo fin a 20 años de estancia municipal ininterrumpida.
De esta forma, se producirá un curioso fenómeno. Por primera vez en mucho tiempo desaparecerá de la alineación de los principales partidos la figura del infatigable cosechador del voto, con permiso de José Luis Rivera Mallo y sus independientes. Porque el vacío que en este ámbito dejará abierto el PSOE no ha sido cubierto ni por los conservadores ni por ninguna de las otras fuerzas. Por lo demás, un vistazo a los resultados de la última contienda municipal puede deparar alguna que otra sorpresa. Así, la formación que encontró un mayor porcentaje de su electorado en el centro fue Esquerda Unida. El 48,1% de los votos recibidos por Juan Fajardo y los suyos procedían del casco urbano. Le siguen el PP, con un 47,9%, el BNG, con un 45,9% y el PSdeG, con el 45,3%, precisión que refuerza la importancia del sufragio periférico para los socialistas La opción menos urbanita, seguro que lo han adivinado, es Ivil. Solo el 29,3% de sus papeletas olían a asfalto.