La insana costumbre de sembrar escombro por doquier parece capaz de resistir la más fuerte de las campañas de concienciación. Su ámbito de vertido no es, necesariamente, el siempre sufrido monte. Ayer, en A Torre, a dos pasos de varias viviendas y del pabellón del centro sociocultural, se acumulaban contundentes indicios de actividad constructiva. Restos de muros, bloques e incluso fragmentos de asfalto, que demuestran que el origen de tan poco edificante espectáculo se encuentra, al menos en parte, en la reforma de alguna pista o carretera. Llama la atención un cartel de los que anuncian a bombo y platillo las bondades del Plan E. Este, que publicitaba la mejora del abastecimiento de agua entre Bamio y la ETAP, luce machacado por dos fenomenales piedras.
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