La normativa sobre la conservación de fachadas y edificaciones, puesta en marcha este mandato por el bipartito que gobierna el Concello de Vilagarcía, ha dado muestras de efectividad en varios casos. Pero no en uno de los más señalados. Pese a las tres sanciones impuestas hasta el momento a sus propietarios, el edificio que alberga la marisquería Gran Sol, en plena fachada marítima de Carril, no ha sido objeto de un solo movimiento material.
Hace meses, los titulares del inmueble recubrieron sus tres fachadas con andamios y las redes que suelen proteger a los viandantes de la caída de cualquier elemento. La seguridad en la zona mejoró, al menos teóricamente, con esta decisión. No obstante, el estado de conservación de la vivienda no ha mejorado un ápice desde entonces. De hecho, la edificación no ha sido objetivo de ningún tipo de actuación desde la instalación de las estructuras externas.
Por el momento, sus propietarios han recibido tres multas. Las dos primeras ascienden a 600 euros cada una, mientras que la tercera suma ya 2.000 euros ante la falta de respuesta por su parte. Los dueños del edificio han recurrido, sin embargo, esta última sanción, que todavía no ha sido resuelta por los servicios municipales.
La vivienda en la que se halla el Gran Sol -el restaurante funciona bajo un régimen de alquiler y, más allá de esta relación, sus responsables no tienen nada que ver con los titulares del inmueble- constituye un buen ejemplo de la arquitectura tradicional en las Rías Baixas. Dotada de varias galerías para el máximo aprovechamiento de las horas de sol, su estado de deterioro es importante.
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