La intervención erradicará también las hierbas y líquenes que crecen sobre la piedra y sellará su superficie
De acuerdo con el proyecto desgranado la semana pasada por el concejal de Xestión do Territorio, el histórico puente de piedra de Vista Alegre está llamado a convertirse en el eje central de la futura relación peatonal entre la capital arousana y el conjunto monumental. En un esquema de este tipo, que se pondrá en marcha como inicio del programa Luz Salgada, tanto la escalinata como el arco que dan acceso al pazo y al convento desempeñarán un papel central. Algo que, para el departamento que dirige Marcelino Abuín, requiere un adecentamiento a la altura de su próximo protagonismo.
El Concello anunció ayer que ambos elementos serán sometidos, durante las próximas semanas, a un profundo tratamiento de limpieza y protección. Con ella, Ravella espera contribuir a la puesta en valor y recuperación de la monumentalidad de Vista Alegre, mejorando una imagen que determinadas actuaciones vandálicas han degradado de forma importante.
El proyecto, apuntan fuentes municipales, se centrará en la eliminación de pintadas, la erradicación de las hierbas y líquenes que crecen entre las piedras, y la protección de sus superficies para frenar su deterioro. Los trabajos serán aprovechados, por otra parte, para la realización de un informe exhaustivo sobre el estado de las dos piezas. Este estudio determinará si es necesario desarrollar una actuación más ambiciosa en materia de rehabilitación.
El primero de los trabajos a ejecutar consistirá en la eliminación de las pintadas que afean diversas partes de los muros de la escalinata. Estos adefesios están trazados con pintura de espray, que contiene productos muy dañinos para la piedra y que se fueron superponiendo a lo largo del tiempo, generando varias capas de grosor. Para erradicarlas se emplearán elementos escasamente agresivos.
La intervención será llevada a cabo por dos técnicos restauradores. Ambos se encargarán, al mismo tiempo, de difuminar las diferencias cromáticas que afectan a la construcción y que tienen su origen en la existencia de algas y líquenes, así como en la acción del agua. La vegetación será retirada a mano, junto a los depósitos de tierra que la soportan. Finalmente, estas zonas serán selladas con mortero para evitar que las plantas vuelvan a brotar. Se procurará, asimismo, encontrar el origen de las filtraciones de agua, que serán encintadas. El proyecto concluirá con el sellado y protección del arco y los muros, reponiendo el mortero en las zonas en las que haya desaparecido. La propuesta, que será abordada hoy por la junta de gobierno, dispone de 8.336 euros de presupuesto.
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