La solidaridad tiene sabor dulce

Begoña Paso redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

Los niños del colegio de A Escardia no viven ajenos al mundo. Por eso son conscientes de la catástrofe que hace algunas semanas vivió Haití, y por eso quisieron poner un granito de arena, en este caso de azúcar, para ayudar. Los chavales pusieron a los padres a trabajar, y ellos también, para cocinar dulces que ayer vendieron en el colegio.

Además de conseguir los postres, fueron también los encargados de venderlos. Entre los compradores, muchos padres, pero también la alcaldesa, Dolores García , la concejala de Xuventude, Ana Lorenzo , la de Educación, Susana Camiño , y un responsable de la policía. Los visitantes encontraron un buen surtido de dulces, desde tartas de todos los sabores a filloas, orejas y flores, profiteroles o madalenas. Todo ello sobre unas preciosas mesas que los propios escolares decoraron con murales.

El acto fue solidario, pero también muy profesional. Porque los pequeños respetaron como auténticos reposteros las normas de higiene y se pusieron guantes para despachar. Aunque alguno tuvo algún que otro problemilla con los precios, puesto que, aunque cada porción valía medio euro, en algunos casos se entregaban dos unidades por ese mismo precio. Así que no resulta extraño que pudieran hacerse un poco de lío.

Pero no solo postres se pudieron comprar en el colegio de A Escardia. Hubo también quienes confeccionaron coloridas pulseras con hilos metálicos y las vendieron para colaborar con esta campaña de solidaridad con la que quisieron recaudar fondos para Haití.