Los efectos de la crisis, unidos a muchas semanas ya de precios bajos en lonja, han situado al sector marisquero contra las cuerdas. De hecho, aquellos que llevan más años en contacto directo con la actualidad del mar están notablemente disgustados y preocupados como pocas veces, ya que tampoco se atisban soluciones a corto plazo.
Evangelina Lago, la patrona mayor de Vilanova de Arousa, reconoce que «non sabemos o que vai pasar de aquí en diante pero a situación é realmente crítica para todos». Su preocupación es extensiva a todo el sector. Son muchos los lugares que han tenido que organizarse por turnos para trabajar y muchos otros los que se han visto obligados a retirar marisco de los circuitos de venta porque no generaba los márgenes de beneficio suficientes como para asegurar la sostenibilidad.
«Este é o momento máis crítico do sector que lembro na miña vida», sostiene Lago, quien lleva muchos años ligada a este mundo y que confiesa que «isto é o último que esperaba ver». Así las cosas, es tiempo de buscar soluciones que alivien la precaria situación actual de las mariscadoras y de todo el entramado que supone la comercialización de bivalvos y mariscos en la ría arousana.
A pesar de que «non hai solucións inmediatas», como atestigua la propia patrona mayor, sí que es cierto que desde la Consellería do Mar se han percatado de lo complejo de este asunto y ya han anticipado un plan de actuación para recuperar zonas improductivas y generar así más puestos de trabajo.
Aún así, el problema existe hoy en día y el único consejo que se puede dar a todos los trabajadores es que «hai que aguantar como sexa porque todo o mundo ten que facer fronte a hipotecas, seguros e gastos». Evangelina Lago podría ser la voz que ejemplificase lo que siente cada profesional de este trabajo. «É unha pena moi grande -asegura- ter chegado a esta situación e realmente teño medo».
Siguen bajando los precios
Retirar especies del mercado para proteger sus ventas no alivia el problema. Los precios siguen por los suelos y el mejor indicador son los importes mínimos fijados. En O Grove, uno de los pocos sitios que tienen este tope, se han bajado los límites un euro con respecto al pasado ejercicio.
Así, la almeja fina no se podrá vender por debajo de los 14 euros, la babosa a 9, la japónica a 7 como mínimo y la roja a 5 euros de tope. Son todos ellos precios muy por debajo de lo esperado.