Ravella rebate las críticas de los pacientes y defiende la calidad de la asistencia que se presta en Vilagarcía
AROUSA
Aunque el SPAD es un servicio de titularidad municipal, la financiación y el protocolo y clase de asistencia vienen marcados por la Xunta. En todo caso, el Concello rebate uno por uno los puntos que critican el grupo de pacientes que ayer se concentraron frente a las instalaciones de A Mariña.
Para empezar, Ravella explica que la prioridad máxima del servicio es el bienestar de los pacientes que tratan de superar su adicción. Todos los profesionales que trabajan en el SPAD cuentan con la titulación adecuada. Y si es verdad que acaba de producirse la baja de uno de los dos médicos, también lo es que la doctora que continúa prestando sus servicios cuenta también con experiencia en salud mental. La atención psiquiátrica, añade el Ayuntamiento, depende del Sergas y su unidad, que actualmente se ubica en la Casa do Mar, se trasladará a la sede habitual del servicio de prevención, como el propio SPAD, en la calle Gumersindo Nartallo, en cuanto las obras de remodelación estén listas.
Tampoco es cierto, desmienten fuentes municipales, que todos los usuarios tengan que acudir diariamente a por su dosis de metadona. Existe dispensación domiciliaria, pero sus beneficiarios deben cumplir unas condiciones mínimas -«como, por exemplo, non consumir outras drogas»- de acuerdo con los criterios de los propios terapeutas, que son quienes deciden quién puede acudir a esta modalidad. Todos los balances y memorias se rinden ante la Xunta.
Los cursos que se ofertan tienen, por otra parte, una finalidad psicoterapéutica, pero en ningún caso se orientan hacia la inserción laboral. Además, concluye el Concello, siempre se someten a la consideración de los propios usuarios.