El equipo de Jorge Domínguez logró poner orden en las cuentas de la entidad supramunicipal pero no ha conseguido que los concellos paguen todo lo que deben
10 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Muchos son los políticos que hablan de que O Salnés debe ser una comarca y que, como tal, sería preciso potenciar la mancomunidad para que esta asumiera servicios que hoy en día se llevan buena parte de los presupuestos municipales. Ya dice el refrán que hablar no cuesta nada porque muchos son también los que se lanzan a defender a capa y espada a esta entidad supramunicipal y, sin embargo, a la hora de la verdad se olvidan de pagar lo que adeudan a las arcas mancomunadas. El presidente de esta administración, Jorge Domínguez, lo ha intentado todo. Pero a día de hoy los concellos deben más de 1,3 millones de euros. La mayoría de este dinero corresponde a las facturas del agua, un servicio que los municipios sí cobran a sus ciudadanos pero no pagan a la mancomunidad.
Cuando Domínguez y su equipo llegaron a la entidad supramunicipal, la situación de las cuentas era caótica. Tanto, que resultaba muy difícil saber quién debía qué y cuál era la cantidad adeuda. Poner orden en este desbarajuste fue su primer objetivo y en marzo del 2004 el presidente informaba al pleno del estado contable de la administración. Elaboró entonces un informe en el que quedaron claras cuestiones como que la empresa Aquagest, encargada del abastecimiento de agua, llevaba años sin cobrar un euro y que algunos municipios tenían pendientes de pago facturas del año 2001.
Lo peor de todo este problema es que se daban situaciones como que los municipios no reconocían en sus ejercicios contables las facturas que no había pagado. También había localidades que habían saldado sus deudas con Aquagest y, sin embargo, la empresa no había percibido estas cantidades. En total, Domínguez cuantificaba entonces en 474.878 euros la deuda de los nueve concellos con esta entidad, dejando a un lado las aportaciones que los municipios deberían haber realizado a los distintos programas europeos. Además, la deuda con la empresa de aguas generó unos elevados intereses que el propio Domínguez tuvo que negociar. Poco a poco, su equipo consiguió ir poniendo al día las cuentas y saldando las deudas pendientes, pero nunca consiguió que los concellos abonasen todo lo que debían.
El diciembre del 2006 se hizo pública la lista de municipios morosos con la entidad supramunicipal, un dato que el presidente nunca fue partidario de facilitar. Entonces era Vilanova el principal deudor con las arcas mancomunadas, pues tenía pendiente de pago más de medio millón de euros. Solo Vilagarcía mantenía a cero el contador, pues el resto de localidades arousanas debían entre 160.000 y 10.000 euros. En total, la entidad tenía pendiente de cobrar un millón de euros.
En vista de que tras dos años de gestiones no se había conseguido acabar con la costumbre de los concellos de no abonar las facturas pendientes, el BNG propuso a la mancomunidad que pusiera en marcha algún tipo de mecanismo para garantizarse el cobro. La formación advirtió en reiteradas ocasiones que la entidad podría tener muchos problemas a la hora de exigir el cobro, pues había facturas que seguían sin aparecer en los ejercicios contables de las distintas administraciones locales. Pero Domínguez no parecía muy partidario de tomar este tipo de medidas y, de hecho, hasta el momento nada se ha hecho al respecto.
Tres millones de euros
La deuda que los municipios mantienen con la mancomunidad volvió a ser noticia a principios de abril de este año. Entonces, la entidad supramunicipal presentó el estado de cuentas y en ellas se podía comprobar que había tres millones de euros pendientes de cobrar. No todo corresponde a los concellos, pero sí una gran parte de esa cantidad, según explicó entonces Domínguez.
A día de hoy las cuentas de la mancomunidad están perfectamente al día y, según el presidente, «está todo moi claro. Antes non se sabía quen debía, nin canto, pero agora sí», argumenta Domínguez. Las facturas que los concellos tienen pendientes de pago superan el 1,3 millones de euros. La cantidad es superior a la de hace unos años y sigue habiendo cuentas pendientes que acumulan años de antigüedad.
De nuevo es la factura del agua la que menos abonan los municipios. Curiosamente, los municipios sí cobran a los ciudadanos lo que corresponde por prestar este servicio. Sin embargo, en lugar de abonar el dinero a las cuentas de la mancomunidad, se lo quedan. Esta situación se ha solventado, en parte, desde que el dinero no pasa por los municipios, sino que es la empresa la que lo cobra directamente. Pero en aquellos concellos en los que esto no se hace, las facturas pendientes se acumulan. Actualmente, la deuda del agua supera los 800.000 euros.
Teniendo en cuenta la situación de crisis, todo parece indicar que la mancomunidad va a tener difícil poner al día sus cuentas. Si hasta ahora ha sido incapaz de cobrar todo lo adeudado, a partir de estos ejercicios percibir el dinero que le adeudan los municipios será tarea imposible. A no ser, claro está, que se pongan en marcha mecanismos legales para exigir el cobro. De lo contrario, la factura seguirá creciendo.