A Illa lidera una inciativa que este año se ha aplicado también en O Grove
En una comarca como la de O Salnés abundan las viviendas unifamiliares: casas rodeadas frecuentemente de una parcela de terreno, más o menos grande, en las que sobra espacio para un inquilino muy útil: el compostero. Más de medio millar de arousanos han decidido ya abrir las puertas de sus domicilios a ese contenedor que convierte los residuos orgánicos en un abono limpio, inoloro y útil. Aunque son muchos los que han colocado en su vida un compostero por su propia iniciativa, en la comarca hay dos concellos que han decidido dar rango de proyecto municipal a esta iniciativa: A Illa y O Grove.
El municipio isleño puede presumir, y con razón, de ser pionero en su apuesta por esa forma de gestión de los residuos orgánicos que se generan en cada vivienda. El Concello apostó por esa idea hace más de una década, y a pesar de que no fue fácil lograr que el proyecto arrancase, en los últimos años ha cogido un impulso envidiable. La concejala Dolores Folgar tiene bastante que ver en el resurgir del compostaje en A Illa. Desde que se hizo cargo de la concejalía de Medio Ambiente, impulsó todo tipo de acciones para conseguir que la familia de composteros no dejase de crecer. A estas alturas, en el municipio hay 267 familias implicadas en el proyecto y 399 composteros instalados. «Hai xente que ten dous na casa porque ademáis de tratar os seus residuos, bota neles os que xeneran os seus veciños, ou os seus familiares que non teñen opción ater un composteiro na casa», explica Dolores Folgar.
Para premiar la diligencia de quienes participan en el programa de reciclaje, el Concello de A Illa ha decidido rebajarles 6 euros el recibo de la basura. Es una cantidad pequeña, casi simbólica, que no pretende ser más que un reconocimiento a un esfuerzo realizado por el bien común.
La experiencia meca
En O Grove no se prevé, de momento, la posibilidad de rebajar el recibo de la basura a quienes han puesto un compostero en su vida. El municipio meco, de la mano de la asociación Amigos da Terra, decidió dar este año sus primeros pasos en materia de compostaje. Y más que pasos, ha dado zancadas: un centenar de viviendas ya están poniendo en práctica esta forma de tratamiento de residuos orgánicos, y otras cicuenta podrán hacerlo en breve, en cuanto lleguen a la península meca los cincuenta colectores que han sido solicitados por el Concello ante el éxito de la iniciativa.
Un éxito que reservaba algunas sorpresas para los responsables de este proyecto. Y es que cuando el Ayuntamiento y Amigos da Terra diseñaron su proyecto, pusieron sus ojos sobre la parroquia de San Vicente. Una zona rural que parecía reunir todas las condiciones necesarias para que la iniciativa fuese un éxito. Sin embargo, en el Concello llovieron las solicitudes procedentes de viviendas unifamiliares situadas en las zonas urbanas del municipio.
A Illa y O Grove han logrado sacar adelante sus proyectos de compostaje. Otros concellos de la comarca lo han intentado también, pero por una u otra razón no han logrado sacar adelante su objetivo. Es el caso del Concello de Meis, donde hace dos años se realizaron varias charlas para promocionar esa forma de reciclaje entre los vecinos del municipio. «A nosa intención era poder repartir composteiros entre a xente, pero finalmente non nos incluiron no plan da Xunta para esa cuestión», explicaba ayer Ofelia Barral, la concejala de Medio Ambiente. Eso sí, en el municipio hay quien practica el compostaje por libre.
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