Solo se les puede desalojar por atentar contra el patrimonio, molestar a los vecinos o ensuciar el entorno
Las policías locales de la comarca indican que no hay una normativa clara que permita prohibírselo
Es un secreto a voces que los botellones de la comarca están llenos de menores de edad y que nadie hace nada por impedirlo. Ahora que la Xunta de Galicia se plantea una ley para que los menores no puedan beber en la calle, sale a la luz un problema que preocupa tanto a las administraciones locales como a los policías encargados de las guardias nocturnas. Los agentes municipales de la comarca, que son los que suelen vigilar el botellón, se quejan de que no haya una normativa clara al respecto que les permita perseguir la presencia de menores de edad en estas reuniones nocturnas, donde es habitual que beban en exceso, lo que ya dio lugar a casos de adolescentes que acabaron en el hospital con un coma etílico.
A los menores de edad no se les puede vender alcohol, pero de momento no está prohibido que lo consuman. Por eso, cuando los policías se percatan de la presencia de un menor de edad en los botellones, lo que hacen es identificarlo, pero ahí se acaba su responsabilidad. «Se lles pode denunciar por molestar aos veciños ou se ocasionan algún dano, pero non por estar no botellón, e aínda que aproben a lei que lles prohíba beber, tampouco se lles poderá desaloxar porque si, senón que haberá que demostrar que beberon», indican desde Cambados, uno de los municipios en los que los agentes controlan más los botellones.
En la capital del Albariño sí hay denuncias contra el botellón, pero no por asistir menores o por consumir alcohol en la vía pública, sino por molestias a los vecinos. Cuando eso ocurre, los agentes suelen disolver el botellón y mandar a los asistentes a otra zona más tranquila. En caso de que se denuncie a un menor, tal y como indica el protocolo, se da aviso a sus padres y se ponen los hechos en conocimiento del fiscal de menores, pero esa es la única diferencia respecto a los mayores de 18 años que están en los botellones.
En Vilagarcía también es normal la presencia de menores en los botellones que se celebran en la playa, y hace unos meses ellos mismos reconocían que la policía solía pasar a menudo, pero que nunca les habían pedido el carné. Se calcula que un 40% de los jóvenes que acuden a esas reuniones nocturnas tienen menos de 18 años.
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