Quince años lleva Mari Carmen Figueira trabajando en Caramelos Novas, una tienda que vivió su época dorada mientras se mantuvieron abiertos los Minicines V de Vilagarcía. Al frente del negocio desde hace una década, Mari Carmen sabe bien cómo endulzar cualquier paladar.
-¿La gente de Vilagarcía es muy golosa?
-Hay de todo. Los niños sí, ya se sabe cómo son. También hay casos excepcionales. Tenía una clienta, muy mayor y conocida en Vilagarcía. Sufría un problema de estómago y el médico le recomendó que tomara gominolas, por la gelatina. Se llevaba de aquí una bolsa grande, y se las metía a puñados en la boca. Me hacía una gracia...
-¿Cuál es el producto preferido en su negocio?
-Las gominolas. Eso sin duda. Lo que más se venden son las gominolas. Les gustan a todo el mundo, da igual la edad. Lo que más se vende son las regalices y los corazones de melocotón. De siempre. Y las regalices tienen que ser de una marca concreta, si no la gente no las quiere.
-Estar rodeada de tanto dulce debe de ser toda una tentación...
-No. A mí no me gustan las golosinas. Lo único, el chocolate. Además, tienes la nariz tan adaptada al olor, que a mí ya ni me huele a dulce en la tienda.
-Y la crisis, ¿también se nota aquí?
-Sí se nota. Antes los padres les decían a los niños, ¿qué quieres? Ahora los dejan fuera de la tienda y escogen ellos, o los mandan con el dinero justo.