El Concello estudia conceder una ayuda de emergencia social al joven al que le ardió la caravana

La Voz

AROUSA

El Concello de Vilagarcía estudia condeder una ayuda de emergencia social al joven de Trabanca Badiña que perdió su caravana en un incendio , con el fin de cubrir los gastos de los enseres que perdió en el suceso. Así lo indicaron ayer desde Ravella después de que la concejala de Servizos Sociais, Ana Lorenzo, acompañada de un trabajador social, se desplazaran hasta el poblado gitano para conocer de primera mano lo ocurrido y entrevistarse con la familia damnificada.

En realidad esa familia ya se beneficia de alguno de los programas de los servicios sociales de Vilagarcía, pero la intención del departamento que dirige Lorenzo es ayudar directamente al joven que dormía en la caravana y que perdió todos sus objetos personales. Como es todavía muy joven para percibir el Risga -tiene menos de 23 años- se estudia la posibilidad de que se le conceda una ayuda de emergencia social.

La visita al poblado de Trabanca Badiña sirvió también para que la concejala y el trabajador social comprobasen las condiciones en las que vive dicha familia, por lo que se acordó que desde el Concello se les enviará un educador social para que trabaje con ellos «de cara a mellorar os seus hábitos e condicións de vida».

Acusaciones a los vecinos

Por otra parte, el presidente de la asociación de vecinos San Miguel de Trabanca Badiña se mostró ayer convencido de que no ha sido ninguna persona de la localidad la que atentó esta semana contra la caravana y días antes, contra otros vehículos de la misma familia. Faustino Laya razonó al respecto que, de haber alguien interesado en hacer daño a las personas del poblado, no se limitarían los atentados a una sola familia. Laya negó así las acusaciones vertidas por Juan Carlos Raúl, el joven propietario de la caravana siniestrada, que sospechaba de los vecinos de la zona, a la vez que exculpaba a los demás residentes del poblado.

El portavoz vecinal asegura que la convivencia con los vecinos del poblado siempre fue buena, y que lo único que se reivindica desde la entidad es que se les realoje para que dejen de vivir en unas casas que son ilegales. «Es verdad que los terrenos son de ellos, pero supone un agravio comparativo para con los demás vecinos, que también son propietarios de monte pero no se pueden hacer una casa allí, porque se trata de suelo rústico. Ya sabemos que es un problema de difícil solución, pero hemos tenido muchas reuniones con ellos y de lo único que se trata es de buscar un lugar en condiciones, con alcantarillado y servicios en el que puedan vivir de una manera digna».

De cinco a treinta familias

Faustino Laya recuerda que fue hace una década cuando se instalaron en Trabanca Badiña los primeros gitanos. «Y al principio eran cinco familias y ahora son treinta. Primero llegan con una caravana y se instalan, y poco después ya están levantando una chabola que es ilegal, porque ahí no se puede edificar». También llama la atención sobre los problemas de salubridad que genera la falta de servicios y el riesgo de incendio que supone la presencia de chabolas en el monte.