Desvalijan el coche de los sicarios que agredieron al hijo del Peque

AROUSA

Eran las once de la noche del 8 de julio cuando dos rumanos y un brasileño entraron en el bar Airiños, de Cambados, y agredieron al dueño del establecimiento, el vilanovés Luis Fernández. La víctima, uno de los hijos del narcotraficante vilanovés ya fallecido, lejos de amilanarse por la paliza, salió corriendo detrás de sus agresores, que se subieron a un coche marca BMW que tenían aparcado en la puerta, y los persiguió con su Mercedes. Un poco más adelante los embistió con el coche, lo que provocó que todos ellos acabaran con lesiones y tuvieran que ser atendidos en el hospital antes de pasar la noche en los calabozos. Inicialmente, los rumanos y el brasileño trataron de huir en otro vehículo que los esperaba, pero no tardaron en ser localizados y detenidos por las fuerzas del orden.

Los motivos de lo que se supone un ajuste de cuentas nunca se aclararon del todo, aunque los rumores apuntaban ya hacia los problemas familiares y económicos que los hijos del Peque mantenían en los últimos meses por los negocios comunes. De hecho, días antes del suceso, la Policía Local de Vilanova ya tuvo que intervenir en una pelea entre varios hermanos.

El suceso del pasado mes de julio acabó, como no podía ser de otra manera, en los juzgados de Cambados, que decretaron la libertad con cargos de los cuatro implicados después de acusar a todos ellos de un delito de lesiones.

Al margen de los daños personales, los coches utilizados en la embestida quedaron seriamente dañados. Luis Fernández se hizo cargo del suyo, pero el de los sicarios quedó en manos de los agentes responsables del caso, que lo precintaron.

El BMW fue trasladado posteriormente al puerto de Tragove, y allí quedó abandonado, se supone que a la espera de que las autoridades judiciales decidan qué hacer con el vehículo. El caso es que acabó ocurriéndole lo que le pasa en ocasiones a las lanchas incautadas por narcotráfico, que dado el valor de sus piezas, acaban siendo desvalijadas. Al vehículo de alta gama en el que los agresores del Peque llegaron a Cambados le pasó lo mismo, y en las semanas que lleva abandonado en el puerto de Tragove ya le quitaron las lunas, los neumáticos y cualquier otra pieza aprovechable o reutilizable. Es, en resumen, un caso más de cómo se deterioran los bienes incautados a personas imputadas en un delito por culpa de la lenta maquinaria de la administración judicial.