El sol y las temperaturas agradables de los últimos días anuncian que el verano ya está cerca. En cuanto el calor se instale en la ría, los bañistas irrumpirán en unas playas en las que se encuentra enterrado uno de los tesoros de nuestro mar: el marisco. Para mantener ese producto bajo control, y para evitar que entre los bañistas se cuelen furtivos, las mariscadoras de la ría ya están organizando grupos de vigilancia. Desde principios de junio y hasta finales del mes de septiembre, en algunos casos, esas patrullas permanecerán en los arenales arousanos.
Milagros Touriño es la presidenta de las mariscadoras carrilexas. Bajo su órbita se encuentra la playa de A Concha-Compostela, que será vigilada simultáneamente por tres grupos integrados por entre 6 y 8 mujeres. Cada verano, el trabajo del colectivo al que representa es puesto en tela de juicio por quienes consideran el marisqueo incompatible con el turismo. Ella desmiente esa afirmación: «Os que causan problemas non son os turistas. É a xente de aquí que non respeta o noso traballo», sentencia. Dolores Gondar, presidenta de las mariscadoras de O Grove, defiende el mismo argumento. Las playas que están bajo la órbita de la cofradía meca son de las más visitadas por los bañistas. «Pero non é a xente de fóra a que intenta levar o marisco, son os veciños do pobo», dice esta grovense, que señala que habrá vigilancia en las playas «mentres a xente vaia a bañarse».
En Vilanova y en Vilaxoán, las mariscadoras ya están acostumbradas a realizar turnos de vigilancia durante todo el año. En el resto de los pósitos, los vigilantes contratados por las cofradías suelen ser suficientes para mantener bajo control a los furtivos. Pero en estos dos puntos, los ladrones de marisco no dan tregua, y las mujeres se ven obligadas a salir a patrullar cíclicamente. A partir de ahora redoblarán esfuerzos.
Más horas
En Vilaxoán también saldrán más horas al día los vigilantes de la cofradía. «Durante o inverno saímos nós, entre outras cousas, para aforrarlles horas para que boten máis agora, durante o verán», explica Rosa López, la presidenta. Entre el refuerzo de los profesionales y un sobreesfuerzo de las mujeres, las concesiones quedarán cubiertas durante la mayor parte del día y de la noche. En Vilanova, las mujeres ya han estrenado a principios de mayo los turnos de vigilancia que mantendrán durante todo el verano. «Xa viñeron un par de fins de semana bos e xa houbo problemas, e por iso decidimos comezar xa», explicaba ayer Dora Nogueira.
En Cambados, como en O Grove, las mujeres no vigilan durante el invierno. Pero en verano sí bajan a la playa por turnos, ataviadas con la gorra y los chalecos que en su día repartió la Consellería de Pesca entre el colectivo de trabajadoras del mar. «A nosa intención non é enfrentarnos a ninguén, nin moito menos. Simplemente imos vixiar para que non nos leven o noso traballo», argumentaba ayer Isabel Pérez, la presidenta del colectivo cambadés.