Reinas de la empanada de vieiras

AROUSA

El restaurante Posta do Sol es una institución en la cocina de Cambados, famoso por sus mariscos y empanadas. Algunas de ellas han llegado a EE.UU.

15 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Maluca Durán es de esas personas que forma parte de la historia de Cambados. Ella es la responsable de que el municipio se conozca mucho más allá de las fronteras gallegas y españolas por la calidad de sus mariscos y pescados. Y por sus empanadas de vieira, «una vez mandamos una a Estados Unidos», recuerda. Lleva 42 años en el Posta do Sol, un restaurante con una posición privilegiada desde el que se puede ver, a diario, una de las estampas más bellas: la puesta de sol. Hoy, el local lo regenta su hija, Marisú Piñeiro.

En 1966 abrió el Posta do Sol como una cafetería con tapas, «pero el bar nunca me gustó porque no me gustaba lidiar con las chiquitas», recuerda ahora. Por aquel entonces visitaba el local el alcalde, Joaquín Fole, y otras autoridades «que me pedían que les pusiera una chuleta con patatas». Pero un día un inspector de turismo advirtió a la propietaria de que debería abrir un restaurante, porque sino la iban a multar. Y así nació el Posta do Sol. «Me preguntaron si lo iba a llamar Maluca y, ese día, había una puesta de sol preciosa, así que dije no, Posta do Sol», afirma. Y es que el astro rey se pone, todos los días, frente a la privilegiada terraza de este establecimiento.

Entonces, no había la oferta de restauración que hay ahora «y teníamos gente a patadas». Pronto se hizo famoso por su calidad. «La gente que viene aquí sabe lo que viene a comer, productos de la ría. Si no son de la ría, yo no los trabajo», argumenta. Todo lo que entra en los fogones tiene denominación de origen. La cigala, de Marín, la vieira, de Galicia, «y si quieres te enseño las facturas», argumenta.

Con mucho esfuerzo y trabajo consiguió labrarse una fama que hoy permanece intacta. «Tenemos mucha fama y una clientela muy buena», asegura. Desde el Gran Hotel de A Toxa o desde el Parador de Cambados vienen a diario a probar los mejores mariscos y pescados de la ría. Gente como Josemi Rodríguez Sieiro y María Teresa Campos son ya incondicionales. Maluca aprendió todo lo que sabe de cocina, «con mi tía Teresa Barroso, que era la mejor cocinera de Cambados», asegura. «Me decía ponte aquí y mira que algún día podrás montar un restaurante. Y yo le decía, ¿ con qué dinero tía?», explica. Su marido pasó cuatro años fuera navegando y ella comenzó a vender marisco. Las cosas le fueron bien y el Posta do Sol abrió sus puertas.

Relaciones públicas

Hoy está jubilada, pero sigue ejerciendo de relaciones públicas. «Es capaz de entender varios idiomas y eso que nunca estudió», asegura su hija. El restaurante fue su escuela. En él aprendió a leer y a sumar y, ahora, «es mucho más rápida que yo con papel y boli», añade Marisú. Emplea en la cocina el mismo mimo que su madre. Hoy, es ya la propietaria del establecimiento. «Llegué aquí cuando me casé, con 17 años», recuerda. Y es una de las pocas que conoce la fórmula de la empanada de vieiras, un secreto que se guarda bajo llave. «No se puede decir. Una vez estuvo aquí la tele, pero no se lo contamos», añade.

Marisú se encarga de la cocina del Posta do Sol y reconoce que ha vivido tiempos mejores. La crisis le está pasando factura. «No recuerdo un invierno como este en 42 años», insiste su madre. «Lo notas cuando piden. Antes querían marisco, ahora empanada y algo más», reitera la hija. Pero si algo sigue funcionando, son las empanadas de vieira. «El viernes hice cinco y, la semana pasada, siete», asegura. Este manjar llega hasta donde sea necesario. «Recién hechas, las pones en planchas de aluminio y llegan a Madrid casi calientes», asegura. Son muchos las que las piden. No es de extrañar. Los que la probaron alguna vez reiteran que su fama, es más que merecida.