Enterrar los restos de la poda de A Concha bajo la arena constituye un riesgo para la salud del pinar
AROUSA
Desde un punto de vista fitosanitario (referido a la curación y prevención de las enfermedades de las plantas), el enterramiento de los restos de la poda del pinar de A Concha bajo la arena de la propia playa constituye poco menos que una temeridad. Así lo advirtieron ayer fuentes de la Estación Fitopatolóxica do Areeiro, dependiente de la Diputación Provincial de Pontevedra.
Preguntado acerca de esta práctica, llevada a cabo por la brigada municipal de Medio Ambiente de Vilagarcía, el director del centro, Pedro Mansilla, explicó que semejante decisión entraña no pocos riesgos: «Está mal hecho, siempre desde la perspectiva fitosanitaria, que es en la que nosotros trabajamos, porque en esos restos puede instalarse un hongo, como por ejemplo la armillaria, y acabar contaminando al resto del pinar». La armillaria que cita Mansilla se sitúa en el sistema reticular del ejemplar al que afecta y puede atacar a distintas especies.
Muy conocida por los viticultores, existe, también, una variante de la armillaria específica de las coníferas que provoca daños muy importantes. En Galicia es muy frecuente, acostumbra a pudrir las raíces de los árboles y constituye toda una plaga en pinares y jardines.