Vilagarcía es una ciudad en la que, por norma general, no se respeta la antigüedad de edificios o construcciones emblemáticas. Se podrían citar varios ejemplos como el balneario de A Concha o el cine Fantasio. Hay comercios que, como mínimo y por antigüedad, merecen una placa conmemorativa en la puerta. La zapatería Acosta en uno de ellos.
-¿Cuántos años lleva abierto el negocio?
-Más de cien años. Abrió en 1904. Fue la primera zapatería que hubo en Vilagarcía.
-¿Cómo era en aquel entonces?
-Se confeccionaban zapatos a medida. Diez artesanos trabajaban en la parte de atrás del comercio. Hacían, entre otras cosas, las botas de fútbol del Arosa.
-¿Ha cambiado el interior del local?
-Desde los años 30, no ha cambiado nada. Solo se ha pintado. El mostrador, el suelo o los cristales, siguen siendo los originales.
-¿Se siguen vendiendo algún modelo de los que se despachaban antaño?
-Bueno, nos hemos modernizado. Pero sí, hay algún modelo, como los trenzados de caballero, que ya los compraba mi padre hace treinta años.
-¿Se deja ver la crisis económica en la venta de zapatos?
-Sí, claro. Pero lo que noto más es la competencia desleal. Comercios que no viven del negocio, compran a diez y venden a cinco. Ya me entiendes.