Zona Aberta entrega a Juan Antonio Modino sus 83 kilogramos de peso en vales del Día del Padre

Begoña Paso

AROUSA

En su indiscutible afán por hacer de la compra un acto que ponga en juego algo más que un artículo y un puñado de euros, la asociación de comerciantes Zona Aberta convirtió el Día del Padre en una afable campaña con premio incluido. Añadiéndole, además, un elemento de lo más saludable en estos tiempos de estrecheces textiles y anorexias varias. El premio, en esta ocasión, tenía mucho que ver con la masa corporal del agraciado: el ganador vería traducido su peso en vales-compra a canjear en los doscientos establecimientos largos que integran el colectivo.

Así estaban las cosas en los prolegómenos del 19 de marzo, el Día del Padre, San Xosé, en resumidas cuentas. La fórmula, celebrar una compra y cubrir la tarjeta correspondiente con los datos del progenitor al que se dirigía el regalo en cuestión. Por último, una mano inocente escoge papeleta y ya tenemos vencedor; a la sazón Juan Antonio Modino.

En el videoclub Estévez

La idea que manejaban los responsables de Zona Aberta era proceder al pesado y mesura del agraciado vecino al aire libre y en plena plaza de Galicia. Lamentablemente, en esta primavera invernal que nos ha tocado padecer no hay quien pronostique el tiempo más allá de la siguiente media hora. Así que, a falta de un Mariano Medina en condiciones, no hubo otro remedio ayer que recurrir al establecimiento en el que se vendió el boleto ganador para celebrar tan insigne evento. Por fortuna, ancho y amplio es el videoclub Estévez, local que sustentó la venta premiada, para estos y otros menesteres. Así que, allá por las once y media de la mañana, la directiva de Zona Aberta, con Rocío Louzán a la cabeza, esperaba en Estévez al afortunado vecino de la villa.

Llegó Juan Antonio y llegó el momento de emplear la clásica balanza, cedida para la ocasión por Frutas Santa Rita. Había expectación por saber si nuestro hombre había almorzado o no en condiciones. Sea como fuere, su peso, marcado por el frío fierro, alcanzó los 83 kilogramos. La organización le entregó entonces el cheque correspondiente: 25 vales-compra por un importe total de 250 euros. «Le prometí a Gael, mi hijo que cumple 9 años el 31 de mayo, un videojuego si quitaba buenas notas; fue así y sellé el boleto», apunta Juan, quien reconoce que la idea para el gasto la tiene su mujer. A canjearlo, pues.