El Extrugasa juega en una de las pistas que le traen buenos recuerdos ante un Rivas que cotiza al alza
AROUSA
Sentimientos encontrados para el Extrugasa en el encuentro que esta tarde disputará en el pabellón del Cerro del Telégrafo (19.30). Por un lado, es un pabellón que le trae grandes recuerdos al conjunto vilagarciano: allí selló una brillante fase de ascenso que certificó su regreso a la Liga Femenina y allí ganó también la pasada temporada (69-77) tras una gran reacción en la segunda mitad del partido.
El problema para las vilagarcianas, y de ahí los sentimientos encontrados mencionados, es que la circunstancias son muy distintas. Agne Ciudariene, por ejemplo (once puntos y siete rebotes el año pasado) tendrá probablemente una presencia testimonial en el encuentro de esta tarde. Su espalda ha dicho basta y, a pesar de que el umbral de dolor de la lituana es muy alto, las cosas no están como para arriesgar mucho más su salud ante un posible golpe que complique su presencia en citas mucho más importantes.
Con Agne bajo mínimos, y con Míriam con problemas personales, el protagonismo en el juego interior -precisamente la principal virtud esta temporada del Rivas- recaerá en una Marina Kress que deslumbró en el primer cuarto del partido del pasado sábado frente al Ros Casares para desaparecer después, y en una Katia Da Silva de la que en el club esperan que explote en cualquier momento y haga valer todo el buen trabajo específico que está realizando de manera silenciosa.
El principal problema es que el rival cotiza al alza. El Rivas Futura parece lanzado, acumula cinco victorias consecutivas, y apuesta ya por intentar apartar al San José de la cuarta plaza que ocupa ahora en la clasificación. De todas formas, el Extrugasa luchará por un triunfo que rompa la mala racha que le acompaña en sus partidos como visitante.