El Inelga ha dejado ya de mirar con preocupación hacia la zona más baja de la clasificación. Sus miradas se centran, de hecho y al margen de lo que pueda pasar en su partido de esta tarde (19.30) en el pabellón de Fontecarmoa contra el Maristas, en los enfrentamientos que afrontan los conjuntos que le preceden en la tabla. La ambición ha desplazado a la preocupación en el vestuario del cuadro que entrena Juan Rodríguez Espiñeira, que comienza a soñar con acabar la Liga en la tercera plaza.
Motivos hay para tanto optimismo. Siete victorias consecutivas no son para menos y quien más quien menos en el entorno de los vilagarcianos confía en que esta tarde llegue el octavo triunfo y que se mantenga la racha. El rival, desde luego, comparece en Fontecarmoa mucho más necesitado. Instalado en la zona baja de la clasificación, el Maristas se presenta con la necesidad de ganar para mantener alguna opción de evitar el descenso.
Los vallisoletanos cuentan con un equipo muy joven al que no le falta calidad pero que carece de la suficiente experiencia para sacar más partido de ella. Sus jugadores más peligrosos son el base Alberto Arias (número 11) formado en la cantera del Real Madrid, el escolta Rubén Alonso (16), gran tirador, y el ala-pívot José Miguel Lopes (8).
En los locales la principal novedad la supondrá la presencia en la convocatoria, por primera vez en la temporada, de Marcos Rozas, que ya tiene el alta del médico tras siete meses en la enfermería. «A ver si no me olvido de que ya puede jugar», bromeaba su entrenador.