A petición de la alcaldesa de Vilagarcía, Dolores García, técnicos de la estación fitopatológica de O Areeiro, dependiente de la Diputación, evaluaron el estado fitosanitario del arbolado del parque de la playa Compostela. El resultado de su estudio no ha sido muy alentador: un hongo llamado Armillaria pone en peligro la flora que existe en este espacio.
Por el momento se ha detectado este organismo patógeno en un eucalipto y en cultivos de pino, pero los expertos recomiendan tomar medidas para evitar que otras especies resulten dañadas en el futuro.
Los resultados de la observación directa de los ejemplares recogidos permitieron concluir a los trabajadores de O Areeiro que el pie del eucalipto se encuentra ya completamente seco. Además, una observación más detallada permitió poner al descubierto una abundante masa de micelios -tallos de los hongos- de color blanco debajo de la cáscara del árbol. Esta podría ser, según los biólogos, la causa de la muerte del árbol.
Ese descubrimiento les permitió también concluir que el causante de los daños fue el hongo Armillaria mellea , un patógeno muy agresivo que afecta a las raíces de las plantas leñosas y que puede llevar a su muerte, especialmente ante situaciones de estrés. Esto es lo que ha ocurrido en el caso del eucalipto del parque de A Compostela.
La presencia del hongo en ese ejemplar no se restringe solo al área del cuello de la raíz, sino que también ha afectado al terreno del entorno de las raíces, según se comprobó con los análisis realizados. También aparecen partículas de hongos de putrefacción de madera, lo que incrementa su nivel de peligro.
El pino contiguo al eucalipto también muestra síntomas de debilitamiento, puesto que en toda la superficie de la cáscara se observan orificios de escolítidos, que son insectos que consumen madera y cuya presencia se asocia a situaciones de estrés o de falta de vigor. La cercanía de la arena de la playa y la presencia del hongo favorecen la proliferación de las poblaciones de estos insectos.
De hecho, no solo el ejemplar ya analizado sino también los demás pinos del entorno sufren el riesgo de ser afectados por esos bichitos, pues en todo el conjunto se observa -dice el informe- un debilitamiento patente.
Ante este panorama, los técnicos recomiendan, en primer lugar, eliminar el árbol muerto y retirar de forma inmediata sus restos, con el fin de limitar la proliferación del hongo. Tampoco se deben plantar nuevas especies leñosas en la zona afectada hasta que transcurran tres o cuatro años.
En el entorno se debe aplicar un tratamiento para evitar que el patógeno afecte en mayor medida a los pinos, aunque advierten que el producto que recomiendan (cubiet) no tiene un efecto curativo ni erradicante.
Por otro lado, también consideran necesario efectuar un tratamiento insecticida contra los insectos perforadores. Por último, los estudiosos de O Areeiro creen aconsejable realizar un seguimiento de la evolución de los árboles del parque.