El hallazgo se produjo por casualidad y las primeras valoraciones indican que se trata de unos restos meritorios
El presidente de la comunidad de montes de San Miguel de Catoira, Luis Rey, está como un niño con zapatos nuevos. «Fíxome moita ilusión atoparme con isto». Se refiere al hallazgo de lo que podría ser, a su juicio, uno de los petroglifos más importantes de la zona.
En estos momentos están al descubierto seis piedras grabadas con figuras en forma de laberinto, alguna alcanza el metro cuadrado y están distribuidas en un espacio de unos 20 metros cuadrados. Pero podría haber más ocultas bajo tierra.
Estos restos salieron a la luz como consecuencia de la erosión que sufrió la superficie del monte causada, primero, por los incendios de agosto del 2006 y después, por las riadas de noviembre de ese mismo año, que arrastraron todo lo que encontraron a su paso. Tal fue la marea de tierra y ceniza que dejó las rocas al descubierto y algunas, como es el caso, de un notable interés arqueológico.
La comunidad de montes no quiere, por ahora, desvelar el lugar exacto donde se produjo el hallazgo. Lo hace así por recomendación del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil que les advirtió de que darle publicidad al asunto podría atraer a los expoliadores.
De modo que la comunidad de montes envió a la prensa la fotografía que da fe de este descubrimiento y ha empezado a dar los primeros pasos para que los organismos competentes tomen cartas en el asunto.
La noticia ya estaba ayer en conocimiento del alcalde de Catoira y el lunes se comunicará a la Xunta de Galicia. Lo intentaron ayer pero, al ser sábado, no localizaron a nadie en San Caetano. Tendrán que ser los técnicos de Patrimonio quienes valoren ahora la trascendencia de este hallazgo y estudien sobre el terreno la posibilidad de que pueda haber más petroglifos alrededor u otro tipo de restos: cerámica, huesos, herramientas... Los comuneros esperan que tras su catalogación, la Consellería de Cultura tome las medidas oportunas de protección.
Buena conservación
Luis Rey conoce otros petroglifos de la zona, dos de ellos situados también en el municipio catoirés, como es el caso del A pedra de as tixolas, en Abalo, y el de Santa Baia, y está en disposición de afirmar que el que se acaba de descubrir es bastante más meritorio.
«Dubido moito que os outros que hai por esta zona estean en tan bo estado de conservación. Nun deles vese perfectamente o debuxo sobre a pedra, e ademais podería haber máis cubertos aínda pola terra», explica el presidente de los comuneros de San Miguel.
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