La construcción del muro de O Piñeiro constituye un fenomenal embrollo en el que han salido a relucir, hasta el momento, tres empresas diferentes.
En primer lugar, Galaitec, la compañía que obtiene licencia para levantar un muro de 2,30 metros y explanar el terreno, la autora del desaguisado. En segundo lugar, el grupo O2, una pretendida sociedad inmobiliaria que gestionaba la venta de parcelas al inicio de todo el proceso. Esta segunda empresa tenía su teórica sede en la calle de A Baldosa. Pero, en realidad, no había ninguna empresa de tales características en sus supuestas señas. Fuentes del sector indican que se trata de una firma fantasma que apenas funcionó seis meses.
La tercera compañía que pudo intervenir en el despropósito es una sociedad con sede en Pontevedra, constituida por empresarios de A Coruña, Lugo y Silleda. Aunque en un principio un empleado aseguró que, efectivamente, los terrenos de O Piñeiro serían gestionados por Adartia S. L. -este es su nombre- uno de los responsables de la firma negó días después haberlos adquirido. Un tasador inmobiliario calcula que el suelo podría alcanzar en el mercado un precio de 1,2 millones de euros.