IU sostiene que los ediles de Ravella «só defenden a súa silla»

AROUSA

Definitivamente, el fuego cruzado se ha instalado como forma preferente de relación entre Izquierda Unida y la coalición que gobierna Vilagarcía. La dura réplica propinada el jueves por tres concejales del bipartito, Victoria Hierro, Rosa Abuín y José Membrives, a IU a raíz del conflicto de la piscina municipal recibió ayer comunicación de vuelta por parte del grupo que lidera Juan Fajardo. Y su intensidad no fue menor.

El discurso que ayer esgrimieron Fajardo, Ramón Bueno y Patricia Rey puede resumirse en dos apreciaciones: en la capital arousana no existe un gobierno cohesionado, «senón 25 liñas distintas e varios clans diferentes, o último formado por Rivera Mallo e Rodríguez Cuervo», lo que imposibilita de principio, aseguran, la participación de IU en la gestión municipal, y el hecho de que «os tres concelleiros -en referencia a Hierro, Abuín y Membrives- non se sabe moi ben que están facendo, agás defender só a súa silla». Cabe recordar que IU había pedido su triple dimisión en relación con el despido de una monitora de la piscina, revocado por el juzgado de lo social.

Para empezar, a Izquierda Unida le sorprende que, en su comparecencia, los tres miembros de Ravella no estuviesen acompañados ni por la alcaldesa, Dolores García, ni por el teniente de alcalde, Xosé Castro Ratón -al que Fajardo se refirió como «o chico dos recados»- «nin tan sequera polo alcalde na sombra (probable referencia al secretario provincial del PSdeG, Modesto Pose) ou o concelleiro de fachadas (clara alusión a Marcelino Abuín». Una muestra, argumentó Fajardo, «de que non existe goberno conxunto». Así, añadió, «non é que haxa covardía nosa, é que non hai goberno no que entrar».

Tampoco entienden los de Fajardo que se les acuse de sindicalizar la vida municipal o de «vampirizar» un conflicto laboral. «A defensa dos traballadores -sostiene- atingue a todo o eido da vida social, non se poden defender departamentos estanco, e ademais nós non podemos renunciar ás nosas orixes nin distinguimos quen ten este carné ou o outro, senón se a causa é xusta ou non».

En cuanto al núcleo que generó la polémica, el despido de la monitora que Serviocio debe readmitir, los miembros de Izquierda Unida insisten en que la raíz del problema reside en que «unha empresa vulnera dereitos fundamentais duns traballadores nunha cuestión de saúde pública nunhas instalacións municipais». Fajardo reitera que, en el pleno del 30 de agosto, únicamente solicitó que el incremento del IPC en la tasa que cobra la empresa concesionaria quedase encima de la mesa a la espera de la readmisión de la trabajadora. En todo caso, dijo no entender «que se diga agora que IU quere que o Concello faga algo ilegal, pero se permite que a concesionaria incumpra a lei».

Si su grupo no salió en defensa del bombero despedido, añade, fue porque nadie recurrió a IU y porque su formación actúa políticamente donde tiene presencia y responsabilidad. «Pero na mancomunidade non quixeron dárnola», concluye Fajardo.