Los equipos directivos piden a la Xunta una normativa que regule cómo actuar en estos casos

La Voz

AROUSA

Los problemas de orden que crea el uso de los móviles en las aulas obligó a los equipos directivos a regular un uso e incluso un abuso que hace unos años no existía. Como no hay unas directrices al respecto, cada centro se vio obligado a redactar sus propias normas internas. Y así hay institutos, como el Castro Alobre de Vilagarcía, donde no se puede usar el móvil en ninguna parte del edificio, aunque sí en el patio. Otros, como el Ramón Cabanillas de Cambados, ni siquiera lo permiten en el recinto.

Inhibidores

En el Francisco Asorey, dado que llegó un momento en el que los alumnos no dejaban de enviarse mensajes, se optó por permitir el uso únicamente en la entrada y en la cafetería. Los profesores barajaron incluso la posibilidad de instalar unos inhibidores que anulan la señal, pero luego lo descartaron porque esos mecanismos tampoco impiden grabar en las aulas, que es ahora mismo lo que más preocupa a los docentes. En el instituto de Carril no se permite el uso ni la exhibición del móvil en las aulas, donde los alumnos tienen que tenerlo apagado y guardado. Sin embargo sí se les deja hablar en los recreos.

Legalidad

Los responsables de los centros educativos se quejan de tener que tomar ellos decisiones de este tipo y que no haya una normativa general que regule el uso de los móviles, ya sea por parte de la Xunta o del Ministerio de Educación. Y así, por ejemplo, hay centros en los que se requisan los móviles y otros en los que no tienen claro si esa medida es legal, por tratarse de un artículo personal. «Están echando balones fuera y dejan en nuestras manos una responsabilidad tremenda», se quejaba el director de un instituto que reconocía ayer su preocupación por los últimos casos denunciados.