Montado en su particular montaña rusa, el Arousa experimentó el domingo una nueva inyección de adrenalina concentrada, que compensaba en forma de euforia el pánico escénico con el que siete días antes había finalizado su función en Narón (4-0).
Al igual que frente al Portonovo, en el triunfo sobre el Negreira (2-1) resultó tan importante el qué (3 nuevos puntos sumados al casillero) como el cómo (el despliegue de un ambicioso planteamiento combinativo con eminente vocación ofensiva).
La satisfacción de la parroquia vilagarciana ha sido todavía mayor al confirmar la solidez de su equipo en el Campo de A Lomba. Y es que el Arousa no sólo se mantiene invicto en su feudo, sino que puede presumir de ser el conjunto que más puntos ha sumado en casa hasta el momento en el grupo gallego de la Tercera División. Siete, para ser exactos, fruto del empate sin goles con el Lalín en la segunda jornada de Liga y los dos triunfos consecutivos sobre el Portonovo y Negreira.
Las excelentes vibraciones ofrecidas anteayer por la plantilla arlequinada contrastan sin embargo con el discreto rendimiento en campo visitante, con un empate a 1 ante el Rápido de Bouzas en la jornada inaugural y la dolorosa derrota por 4-0 a manos de, eso sí, el líder en solitario, un Narón que sólo ha cedido hasta el momento 2 de los 13 puntos puestos en juego.
Este contraste entre el sobresaliente bagaje en A Lomba y el escaso punto fuera de casa es una de las razones que llevan al entrenador arousista a exigir a su equipo continuidad. En este sentido, lejos de recrearse en el dulce regusto dejado por el Arousa ante uno de los grandes de la Liga, el Negreira, Juan Laxes destaca por encima de todo la necesidad de «seguir mejorando». Sobre todo, cuando a pesar del satisfactorio resultado del domingo «cometimos bastantes errores en la primera parte, generando nosotros mismos algunas de las contras del Negreira, y después, tras el 2-0, sufrimos una pájara inexplicable. Por suerte nos marcaron sin tiempo para remontar», señala Laxes.
La conclusión del técnico arlequinado es que «teníamos que haber sido más ambiciosos en los últimos minutos de juego, con el balón y sin él». Y no sólo el domingo. La ambición, exige Laxes, debe ser una constante durante toda la Liga.
Respecto al partido con el Negreira, el choque dejó bellas imágenes, como el gol de Juan Carlos en un saque de falta desde el medio campo, que ejecutó con la mezcla justa de picardía y rapidez para sorprender a un adelantado Muradás. Asimismo, cabe destacar la conexión entre Fernando y Carlos Padín, que el domingo manejó con maestría al equipo desde la mediapunta de ataque, la solidez de la pareja de centrales Santos-Valiñas y la seguridad aportada por Manu en la línea de contención.