«Son 118». Es el lema elegido por la Asociación de Veciñas e Veciños de Lodeiro para la concentración que protagonizarán mañana, a las siete de la tarde, en la plaza Maior de Viveiro. Aprovechan esta nueva protesta para desmentir al presidente del PP de Viveiro, también alcalde cuando se concedieron las licencias anuladas por la Justicia, porque públicamente rebajó a «unos 30» los pisos afectados por la sentencia firme y la orden judicial de demolición que pesa sobre edificios de Lodeiro.
En la convocatoria de su movilización mensual, el colectivo vecinal evita aludir al presidente del PP viveirense y a su última versión sobre los inmuebles perjudicados por la anulación judicial de las licencias otorgadas en Lodeiro cuando él gobernaba. Como presidente del PP de Viveiro, César Aja sostuvo el 20 de febrero que serían «unas 30 las viviendas afectadas por la anulación de una licencia» en Lodeiro. Dos años antes, en una carta a los presidentes de las comunidades vecinales, Aja admitía que son más.
«Como recordatorio», el colectivo ciudadano de Lodeiro anuncia que mañana lucirán, «de xeito libre», pancartas y carteles ratificándose en que cumplir la «sentencia xudicial que nos condena a seguir pendentes e expectantes sobre o derribo, afecta a 118 das nosas vivendas».
Una «solución definitiva» sigue siendo la reivindicación ciudadana. Después de oír a los portavoces de los grupos políticos municipales, quienes les apuntaron «que os pasos que se están a dar de xeito 'administrativo' camiñan na boa dirección», los vecinos de Lodeiro se concentrarán para «respaldar esas accións». No obstante, saben que sigue pendiente de resolver el aspecto clave, «un conflito que ten como base fundamental unha sentencia xudicial».
Ellos y los grupos políticos municipales continúna esperando que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia dictamine sobre el recurso del Concello, desde donde aducen que no pueden ejecutar la sentencia de derribo en Lodeiro porque obligaría a demoler más pisos que los condenados judicialmente. Mientras esperan, los vecinos no quieren ser olvidados.