En tres frentes parece haberse dividido el conflicto político suscitado en Foz por las relaciones empresariales y laborales del marido de una edila socialista con el concello. Anoche estaba previsto un pleno de la corporación local, donde el alcalde socialista García Rivera preveía explicar y defender la transparencia del proceso de selección que acabó con la contratación del esposo de Rosa Alonso como empleado municipal.
Dos trabajadores de la brigada local de obras solicitaron la jubilación parcial, declaró el alcalde. Una vez aceptado, el concello ordenó contratar un trabajador «a tempo parcial e con contrato temporal por tempo determinado». Se convocó el concurso-oposición, se publicaron las bases y un tribunal formado por empleados municipales adjudicó el puesto al candidato que más puntuación obtuvo. De los seis que se presentaron, tres no acabaron las pruebas y el marido de Alonso obtuvo la mejor puntuación en la práctica (8,51 sobre los 7,08 del segundo), aunque en los méritos le superaron (2,5 frente a 2) los dos otros dos que puntuaron. Al no acreditar título de gallego, el tribunal le sometió a una nueva prueba, que el esposo de Alonso superó. Rivera atribuye la polémica al hecho de que el contratado sea «marido dunha concelleira» de su gobierno.
La empresa del esposo
Detrás de otro de los frentes están el PP y el BNG, que ayer, como ya hicieron antes los populares, exigió «aclaracións sobre a relación contractual da empresa familiar de Rosa Alonso e o concello».
Y el tercer frente, en el que el PSOE concentra su atención, se verá el lunes en el juzgado, donde Cao y Rivera piden a Cao que rectifique al creer que les llamó «ladróns».
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