Ganaderos con 50 tractores entran en Ribadeo para pedir soluciones a la crisis

J. A. Quelle

A MARIÑA

18 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En torno a un centenar de personas secundaron ayer la protesta convocada por el Sindicato Labrego Galego en Ribadeo -de forma simultanea con otros puntos de Galicia- para exigir soluciones a la crisis por la que pasan los productores de leche. Medio centenar de tractores y dos decenas de turismos tomaron parte en la tractorada, que se inició pasado el mediodía en la cooperativa Os Irmandiños y recorrió durante casi una hora el tramo de la N-634 hasta la explanada del hipermercado Eroski, en Vilar (Ribadeo). La caravana fue precedida y cerrada por vehículos de la Guardia Civil y no se registró incidente alguno, excepto alguna que otra retención puntual de tráfico.

En Vilar los responsables del SLG Antonio Villarino e Isabel Vilalba, insistieron en pedir a los ganaderos que no decaiga su ánimo, que se mantengan firmes en sus reivindicaciones y que sigan participando en los actos de protesta, como medio para conseguir que se establezca un precio mínimo de la leche que garantice el derecho a producir, es decir, que cuando menos cubra los costes, no como ocurre ahora. Del mismo modo, desde el SLG pidieron a los ganaderos que no se dejen engañar por cantos de sirena. La única solución, insistieron, es fijar precios que sean rentables. No obviaron las críticas a la Administración estatal y autonómica y recordaron que en Asturias el Principado está dando ayudas directas a los productores de leche.

«Hai que seguir», manifestó Isabel Vilalba. Y un ganadero próximo contestó por lo bajo: «¡Que remedio!».

A continuación, como cierre a la protesta la caravana de tractores entró en Ribadeo. Era miércoles, día de mercado, pero no hubo problemas de tráfico. Recorrieron las avenidas de Galicia y Asturias, giraron en la fuente del Parador y regresaron a sus casas. En este caso la policía municipal precedió la marcha. No hubo ningún problema, solo una llamada -a golpe de bocinas- pidiendo apoyo a un sector vital de A Mariña, ahora en estado crítico.