El alcalde impulsó siete estatuas y confía al menos poder levantar otra dedicada a la gente del campo

La Voz

A MARIÑA

El de ayer es el séptimo monumento que impulsa García Rivera desde que está en el sillón de la Alcaldía. Y dice que si le queda tiempo en los dos años que restan de mandato le gustaría impulsar otros dos más. Bueno, sobre todo uno, el dedicado a la gente del campo, que querría colocar en la parroquia de Santa Cilla, y otro destinado a las rederas, aunque en este caso ya en parte está satisfecho porque las considera representadas en el monumento dedicado al marinero, donde se ve a un pescador tirando de las redes.

Este afán monumental del regidor se abrió con el busto de O Xico, el emblemático guardaplayas de A Rapadoira, que en realidad fue el primer guardaplayas que hubo en la comarca de A Mariña. Y luego vino el resto: el del mariñeiro, el de la mujer trabajadora, el del arao, el del emigrante, el de la conversa y los murales de Rente ao mar ese camiño y los paneles de fotografías históricas. Todo ello, señala el alcalde, recuerda algún aspecto importante de lo que es Foz y su gente: «Somos conscientes de que un pobo ten que mirar sempre á súa historia», señala.