Los hoteleros cierran un buen año y miran al futuro con desconfianza

A.?F.?C.

A MARIÑA

Ya sea por un impacto real en las economías domésticas, ya por el efecto psicológico inherente a un periodo de crisis como el que padecemos, el consumo en ocio y turismo se está reduciendo. Los hoteleros de A Mariña consultados por este periódico reconocen que el 2008 fue un buen año. La campaña estival se cerró con niveles de ocupación similares a temporadas anteriores y los puentes y demás periodos vacacionales más cortos tampoco defraudaron.

No obstante, sí se han empezado a advertir síntomas de un cambio de ciclo. «Estábamos llenos en agosto pero si en 2007 recibíamos, a mayores, muchísimas llamadas, en 2008 fueron menos», destaca un empresario. Los hábitos están cambiando, como consecuencia no solo del fin del periodo de bonanza económica. Las estancias se acortan y el consumo por persona se modera lo que, antes o después, «acabará reflejándose en la cuenta de resultados», temen los menos optimistas.

Cambio de tendencia

«No somos tan grandes como para tener tanta crisis», apunta un empresario viveirense, que sí admite un descenso de actividad desde el fin del verano. «Los tres últimos años tuvimos inviernos muy fuertes, con mucho trabajo, algo que no era habitual. Influían la bonanza de la construcción y la instalación de parques eólicos. Ahora hemos vuelto a los niveles de hace cinco años, aunque esta Navidad no ha sido mala, cuando suele ser una época con muy poco trabajo», explica.

El ciclo culmina y las tendencias mudan. «Hace quince años mucha gente veraneaba un mes entero aquí; ahora se mueven más y eso no es negativo», sostiene un representante del sector. Antes, los visitantes llegaban al hotel casi al azar y ahora la mayoría reservan, por teléfono o por Internet, una herramienta cada vez más empleada, pues permite conocer las instalaciones, la ubicación y el entorno del establecimiento.

La zona de A Mariña gusta

No existe ninguna organización que aglutine a los hoteles mariñanos y la promoción se realiza de forma individual (y en paquetes genéricos impulsados desde los concellos, en ferias y oficinas de turismo). El temor a la repercusión de la crisis tampoco parece haber animado a los empresarios a poner en marcha acciones conjuntas para mitigar el golpe. En todo caso, los hoteleros saben que A Mariña gusta y confían en que el atractivo no decaiga. «Nadie se decepciona y quien viene, repite», recalcan.