Pedaladas como paladas camino de Compostela

Marcos Pichel

A MARIÑA

Los campeones olímpicos de piragüismo Carlos Pérez Rial, «Perucho», y Saúl Craviotto hacen la ruta jacobea

14 oct 2008 . Actualizado a las 02:50 h.

Carlos Pérez Rial, Perucho , y Saúl Craviotto llegaron de Pekín con una medalla de oro colgada del cuello tras ganar el K-2 500 metros en los Juegos Olímpicos. Entre los agradecimientos pendientes de los dos piragüistas, gallego de Cangas do Morrazo el primero y catalán de Lérida el segundo, tenían uno para el apóstol Santiago. Decidieron emprender la ruta jacobea, que comenzaron ayer en su vertiente francesa y en bicicleta desde Ponferrada.

Su primer destino, O Cebreiro, al que llegaron a media tarde. Más de 60 kilómetros a una media de 22 por hora. «Preferimos la piragua», decía Craviotto en las alturas del albergue de peregrinos de la aldea de las pallozas. Llegaban fatigados, con el cansancio acumulado de la ruta y de la gran cantidad de actos a los que han tenido que atender desde que llegaron del Lejano Oriente.

Surge entonces la duda, cumpliendo con su parte por la promesa contraída con el Apóstol, ¿qué porcentaje tiene el hijo de Zebedeo en la medalla y qué parte el trabajo? «Sin entrenamiento y sacrificio no hay nada», coincidían ambos, mientras se cambiaban a la espera de una necesaria ducha. «Pero también es bueno creer en algo», aseguraba Perucho.

Con unas bicicletas de montaña facilitadas por el Xacobeo Galicia, y el dolor y las agujetas en las piernas, no están solos en esta aventura. Junto a ellos, su entrenador, Miguel García; el hermano de Perucho, Jesús; Rodrigo Tiebo, fisioterapeuta del Equipo Nacional de Piragüismo; el entrenador Manuel Vázquez y José Montero. Esfuerzo compartido, y asombro conjunto cuando dejaron las carreteras llanas que los condujeron hasta Villafranca del Bierzo y se enfrentaron a las primeras rampas del puerto que separa Galicia de León. En Vega de Valcarce se detuvieron a comer. Y pararon un par de veces más a descansar. Su fondo físico, sin duda, los ayuda en el empeño, aunque la vuelta a la vida ascética de la preparación para la temporada no les esperará hasta finales de mes.

De momento, aguardan que la etapa de hoy, que los conducirá hasta Sarria, sea más llevadera. «Si es cuesta abajo, mejor», afirmaban, con ganas ya de llegar a Santiago.