Adega pide que cambien el proyecto de Arealonga por otro que ponga en valor las turberas

La Voz

A MARIÑA

Adega anunciaba ayer en una nota de prensa que se suma a la propuesta de la Universidad de solicitar de Costas y del Ministerio de Medio Ambiente y de Medio Rural la sustitución del proyecto que se ha comenzado a ejecutar en la playa focense de Arealonga por otro que «poña en valor este areal como monumento xeolóxico e como recurso cultural e didáctico-científico para a povoación en xeral, e moi especialmente para a comunidade estudiantil».

Consideran que este espacio puede constituir un recurso económico-turístico de mayor interés que la propia playa si se pone en valor y se promociona adecuadamente. En este sentido esperan que el Concello de Foz y los vecinos de Fazouro y Nois, tras la explicación que escucharon anoche del profesor Pablo Ramil, se sumen también a la iniciativa. «Sería imperdonable que un xacemento xeolóxico tan extensamente coñecido e tan especialmente valorado pola comunidade científica de todo o mundo poidese quedar soterrado baixo un muro de formigón», señalan, añadiendo que Adega se ha dirigido ya a Costas y a la Consellería de Medio Ambiente solicitando la revisión del proyecto para hacerlo compatible con la conservación y puesta en valor del yacimiento geológico para el cual han solicitado también la declaración de Monumento Natural.

La asociación ecologista plantea estas cuestiones pocas horas después de que el profesor de botánica de la Universidad de Lugo y director del Ibader, Pablo Ramil, explicara la importancia que tienes estos depósitos en un acto organizado en Nois por la Asociación focense A Pomba do Arco.

Los estudios elaborados por diversos científicos y más recientemente por la Universidad de Santiago, pusieron en evidencia que la playa de Arealonga constituye una singular estructura geológica en la que se puede observar un primer nivel de cantos rodados, correspondiente a un arenal fosilizado del penúltimo periodo interglaciar (hace unos 120.000 años) y sobre este, una sucesión estratificada de turba y arena de enorme importancia para el estudio paleoclimático, paisajístico y ecológico. Allí, señalan, pretende Costas levantar un enorme muro de hormigón para sostener el acantilado que no sólo ocultará el yacimiento sino que impedirá acceder a él.

Responsables de Costas y Medio Ambiente visitaron la zona anteayer y creen que las obras no afectarán a la zona de turba por lo cual prevén seguir adelante con el proyecto.