La basílica de San Martiño gana enteros para llegar a ser Patrimonio de la Humanidad

La Voz

A MARIÑA

Los frescos románicos descubiertos durante los trabajos de restauración de la basílica de San Martiño tienen un valor excepcional, por ser los más antiguos de Galicia (siglo XII) y por sus dimensiones. Para buscar un ejemplo similar del románico en la comunidad hay que ir a San Pedro de Rocas, donde hay unas pinturas también del siglo XII pero más recientes y de un tamaño sensiblemente inferior. Con este hallazgo, la basílica de San Martiño se sitúa a la altura de los mejores ejemplos del románico catalán y a rango notable en el conjunto europeo. El sueño de que el templo y su entorno puedan ser declarados Patrimonio de la Humanidad está un poco más cerca.

Estas consideraciones fueron puestas ayer de relieve en un acto informativo celebrado en la propia basílica, ante vecinos y representantes sociales de San Martiño. Asistió el alcalde, José María García Rivera; la directora del equipo de restauración que descubrió las pinturas, Blanca Besteiro, y el arquitecto que redactó el proyecto de rehabilitación de la basílica y su entorno, José Ignacio López de Rego.

Rivera enumeró las actuaciones que se están realizando, financiadas por el Ministerio de Fomento con cargo al tanto por ciento que destina a actividades culturales, desde el enterramiento de los cables exteriores a la reposición de cubiertas, limpieza y corrección de humedades, restauración de las pinturas y el coro, excavaciones arqueológicas, etcétera. También comentó la actuación para recuperar la rectoral anexa y habló del sistema de iluminación exterior y de las ayudas que se pretenden habilitar para hacer mejoras en las casas próximas, algo preciso para elaborar una candidatura con peso a la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

Resultado sorprendente

José Ignacio López aludió a otras iniciativas, como la recuperación de la comunicación entre el claustro original y la torre. Pero el énfasis mayor se puso en las pinturas. En la importancia del hallazgo hay unanimidad, a lo que contribuye el resultado que está teniendo la restauración, recuperando colores y escenas que ayer sorprendieron a los vecinos reunidos en la basílica.

En el tempo se superponen frescos de al menos cuatro épocas. Los más importantes, por su antigüedad, son los del siglo XII. Blanca Besteiro aludió a las pinturas descubiertas en las dos cúpulas de los ábsides laterales y en el transepto sur. En las primeras pueden verse varias escenas, como un Padre Eterno y un cielo estrellado, con composiciones que incluyen imaginería, y en el transepto sur un paisaje de la asunción de María y un espectacular apostolado.

Para sacar todo a la luz se sigue un minucioso proceso para retirar la cal con la que, con toda probabilidad, se cubrieron las paredes en el siglo XVI como medida de desinfección de las iglesias por las epidemias de peste. Los siguientes pasos son la consolidación de los frescos, con la limpieza de la superficie para recuperar en lo posible los colores originales; el alisamiento y la reiteración pictórica, fase en la que se encuentran en la actualidad.