Las entidades bancarias refuerzan constantemente sus sistemas de seguridad, cada vez más amenazados por el empleo de nuevas tecnologías y la expansión de Internet. Pero los cacos son serios competidores en esta batalla entre quienes trabajan para blindar las cuentas de sus clientes y quienes buscan resquicios por los que colarse. Un vecino de Foz ha comprobado recientemente la habilidad de los timadores. El pasado Viernes Santo descubrió una serie de movimientos extraños en su tarjeta de crédito. Tras un primer momento de incredulidad, pues los cargos provenían de firmas chinas y norteamericanas con las que jamás había contactado y sumaban alrededor de dos mil euros, se apresuró en solicitar la inmediata cancelación de la tarjeta.
«Suelo efectuar compras a través de Internet y siempre utilizo la tarjeta para pagar, en tiendas, restaurantes, hoteles, etcétera», explica la víctima del fraude. Unos días antes de la fecha del primer cargo este focense había viajado al sur de Francia, por razones profesionales. Allí utilizó al menos en dos ocasiones la tarjeta de crédito. Unos días antes también se había desplazado al norte de Portugal. Sin embargo, ignora quién puede haber copiado sus datos con fines fraudulentos. «Hace años que opero con este sistema y es la primera vez que tengo un problema», declaró. ¿Volverá a hacerlo? «Sí. En muchas ocasiones, cuando viajas, es la única manera de pagar porque si vas al cajero a retirar dinero te cargan unas comisiones muy altas. Además, es una forma cómoda de realizar operaciones a través de Internet, cada vez más común en nuestras vidas», señaló.
No obstante, reconoció este vecino de Foz, después de denunciar lo sucedido en la Comisaría de Viveiro, «a partir de ahora extremaré las precauciones». En el extracto de su tarjeta de crédito aparecían más de sesenta cargos, de entre 9,69 y 181,27 euros, emitidos desde las páginas web amazon.cn/joyo.com y dangdang.com (ambas de Beijing, China), y SOE*COMMERCE (de USA, sector de actividad, deportes).