Expertos en deportes de aventura descubren rápidos por los cauces de A Mariña y el Occidente astur y denuncian el daño de las minicentrales
«Los ríos de A Mariña y el Occidente de Asturias tienen un enorme potencial por sus saltos, que bien promocionados podrían captar a deportistas de muchos países. Pero hay un riesgo: las minicentrales, que pueden acabar con todo». La frase es de Thomas Schmidt, el responsable de la empresa Onda Brava, con sede en el albergue de Pesoz y con una sucursal en Figueras (Castropol).
Schmidt, acompañado de otros monitores, se lanzó días atrás a descubrir parajes semiocultos del río Landro: «Fuimos a donde se junta con el Coruxos, a la altura de Viveiró. Cuando llueve y hay bastante agua en los ríos tramos de conocer nuevos tramos, para nuestra diversión y porque somos especialistas en aguas bravas y tenemos que mantenernos en forma para trabajar con la máxima seguridad con la gente que hace deportes turísticos de aventura con nosotros». De hecho, incluso han dado clases a cuerpos profesionales de bomberos.
«Hay zonas preciosas, que son desconocidas para casi todo el mundo. Por ejemplo, el río Masma tiene un tramo con varios saltos enormes, muy cerca de Mondoñedo. Pero hicieron una minicentral que seca el río; a veces no baja casi ni gota de agua», añadió Thomas Schmidt, quien echa en falta una mayor conciencia crítica: «Los únicos que se mueven algo son los pescadores».
El ir ahora al Landro se debió a que Schmidt conocía desde 2004 este cauce: «Habíamos ido desde Xerdiz hasta Chavín, donde hay un tramo muy bonito del río. Siempre nos quedábamos con ganas de ir más arriba, pero para ello se hacía preciso inspeccionar a pie. No puedes lanzarte con la piragua porque corres el riesgo de entrar en un cañón y no salir. El río Landro, en su recorrido medio, tiene una zona muy difícil, que está muy apartada. Incluso caminando por el ribazo es casi imposible pasarlo. Ahora hemos ido más arriba, donde encontramos una zona para expertos, un sueño hecho realidad».
A su entender, los posibilidades de estos ríos para descensos en aguas bravas están muy desaprovechados. «En otros países sin duda lo estarían mucho más. Aquí siempre hay problemas, por ejemplo con lo permisos. En Asturias los piragüistas de aguas bravas estamos más mal vistos que en Galicia. Pero estos tramos son accesibles para muy poca gente y por eso nunca se masificarán. Y nosotros somos respetuosos con el medio ambiente».
El gran problema
A su entender, el mayor problema es el de las minicentrales hidroeléctricas. Dice que a menudo están financiadas con fondos europeos: «Pero no es una energía tan limpia como se piensa. Abren pistas, tiran residuos al río, es más que dudoso que se respeten los caudales ecológicos... Echan el hormigón, cobran la subvención y dejan todo ahí, porque la gente no lo ve. En el Landro, por ejemplo, hay tubos que van a instalar que son más grandes que el propio cauce del río. He visto destrozos enormes ocasionados por las minicentrales. Por no hablar de los vertidos, en el río Navia, por ejemplo, a la altura de Porto. Es una lástima, porque el río, bien aprovechado, podría dar un gran beneficio turístico Cuidar este patrimonio natural es una obligación para las generaciones futuras».
Imágenes espectaculares como las que ilustran esta información pueden verse en la página web de Onda Brava.
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