El pasado mes de noviembre el BNG, remitiéndose a un informe del servicio municipal de Intervención, denunciaba que dos personas estaban prestando servicio de limpiadoras en el juzgado de paz y en la escuela de Vilaronte, sin que mediara contrato de trabajo ni estuvieran dadas de alta en la seguridad social.
El alcalde de Foz, García Rivera (PSOE), zanjaba el problema nada más empezar el año comunicándoles por escrito que cesaban en su función. Asegura que fue «moi duro» decirles a estas personas que estaban haciendo un trabajo magnífico pero tienen que entregar las llaves y cesar en su función. Las afectadas, explicó, no entienden cómo es posible que les ordenen parar de trabajar cuando ni siquiera fue el Concello quien las contrató. La que trabajaba en el Juzgado, explica el alcalde, le comentó que ya trabajaba allí cuando la entidad estaba en la plaza Conde de Fontao y siendo que quien le ordenó hacer la limpieza fue el propio juzgado. Rivera indicó que de un tiempo a esta parte la Xunta envía al Concello un dinero para mantener estas instalaciones y de esta partida se pagaba.
Tercer afectado
La medida de cese también afectó a un cuidador de la pista deportiva de Campo da Cabana, que percibía 120 euros al mes. Y la misma medida se tomará con los profesores de la escuela de música. Según Rivera, el servicio tendrá que seguir prestándose y barajan la posibilidad de acudir a empresas de limpieza privadas o de replantear el servicio internamente; también en la escuela de música verán fórmulas.
Críticas
Rivera dice que la decisión se toma a raíz de la denuncia del BNG y con la particularidad de que las personas afectadas llevaban mucho tiempo limpiando y manteniendo la misma situación, dándose el caso de que no fue el Concello quienes las contrató, pero las competencias sobre esas dependencias pasaron al Ayuntamiento y las peronas siguieron allí, y los distintos alcaldes y ediles del BNG en el gobierno de Foz nada dijeron, ni tampoco el interventor, hasta ahora.