El vitíligo no tiene cura. Sus manchas cutáneas características no son contagiosas, pero muchas veces se transforman en depresión y, sobre todo, en un estigma social. Con afán de derribarlo, los protagonistas de este reportaje muestran sus cuerpos. Un alegato a la diversidad.
El vitíligo afecta al 2 por ciento de la población mundial (unos 150 millones de personas) y surge cuando las células de la melanina mueren ... o dejan de funcionar. Ankit, de 24 años, lo sufre desde los 5. Apareció tras vivir un trauma personal, del que no da detalles, en su aldea del estado indio de Guyarat. Esta enfermedad, descrita en 1833 por el médico francés Laurent-Théodore Biett, lo ha convertido en una persona tímida e insegura.
El epicentro mundial del trastorno es el estado de Guyarat, en la India, donde afecta al 9 por ciento de la población (más de 5,5 millones de personas). Allí vive Magaldas, de 59 años, con vitíligo desde los 5. Todo empezó en sus manos. Tiene en su madre un espejo y un oráculo, pues su piel ya es totalmente blanca. De hecho, la herencia es, junto con los trastornos autoinmunes y ciertos eventos estresantes o traumáticos, uno de los factores asociados a su aparición.
Una mancha alrededor del ojo con 9 años. Valeria –italiana de Altopascio– tiene 12 y el vitíligo se le extiende hoy por piernas, ingles, codos, manos, axilas y cara. Dos veces por semana va a fototerapia, un tratamiento con un 65 por ciento de efectividad, según la Academia Española de Dermatología. Frena la despigmentación, ayuda a repigmentar las zonas afectadas y estimula la reserva de melanocitos, las células que producen el pigmento que oscurece la melanina.
En espalda y rodillas, con 12 años. Así recuerda Lu la irrupción del vitíligo en su vida. A los 24, la propagación se aceleró sin razón aparente. Un tratamiento de vitaminas y medicina china lo ayudó a recuperar melanina. Por poco tiempo. A sus 34 años, vive en la megalópolis china de Cantón y, empujado por el estrés laboral, sus manchas crecen cada vez más. China es, con la India y Dinamarca, uno de los países con mayor prevalencia en el mundo.
El reclamo de la ‘loción cubana’ atrae a muchos pacientes a la clínica de La Habana que la administra en exclusiva. Allí aseguran que funciona en el 86 por ciento de los casos. Carlo es cubano, tiene 50 años, manchas desde los 3 y probó la terapia hace 8. El vitíligo afecta hoy al 80 por ciento de su cuerpo. Cremas, lociones, fototerapia, píldoras; los tratamientos disponibles reducen a veces la visibilidad del vitíligo, pero ninguno lo cura de forma definitiva.
Mariagiovanna es milanesa, tiene 44 años y casi el 70 por ciento del cuerpo afectado. La primera mancha le apareció en la espalda, con 5 años. A los 18 redujo su extensión con Melagenina-Plus, tratamiento creado en Cuba a partir de placenta humana para estimular la producción de melanocitos. Más tarde recurrió a la fototerapia. Pese a los pequeños triunfos, el avance del mal prosigue.
Pérdida de pigmentación irregular en la piel. Por esto se caracteriza este trastorno de la piel de causa desconocida. Mercedes, habanera de 42 años, lo sufre desde hace 7. Las primeras manchas blancas en su piel negra aparecieron en codos y piernas, tras perder a su abuela, hasta extenderse por el 90 por ciento de su cuerpo. Hoy oculta la blancura de su cara con maquillaje oscuro. En el rostro, asegura con vehemencia, no tiene vitíligo.
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Texto: Virginia Drake / Fotografía y vídeo: Javier Ocaña
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