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Perjudiciales para la salud

Fátima Uribarri

Miércoles, 28 de Febrero 2024

Tiempo de lectura: 3 min

Es la enfermad más común en España. La padece el 94 por ciento de los adultos. Gana a la diabetes y al asma: la caries dental es una plaga que también horada las dentaduras de un 35 por ciento de los españoles menores de 6 años, según datos del Consejo de Dentistas. Su informe preocupa: el 40 por ciento de los jóvenes tiene caries sin tratar y el 7 por ciento de los adultos mayores ha perdido todos los dientes.

La dentadura da problemas desde muy antiguo. Se sabe que ya había muelas picadas en el Paleolítico Superior, y en Italia se ha encontrado un empaste realizado hace 13.000 años. Utilizaron hierbas para rellenar la oquedad de las muelas. Los materiales para empastar han ido evolucionando. En el siglo XX imperaron los empastes de 'plata', realizados con una amalgama dental que es una mezcla de mercurio, plata, cobre, estaño y zinc. Pero ha llegado su fin.

La Unión Europea prohíbe su uso a partir de enero de 2025; de hecho, ya no se puede utilizar en menores de 15 años y embarazadas. Se veta por el hecho de que libera pequeñas cantidades de mercurio que pueden penetrar en el cuerpo por inhalación. Pero no hay que preocuparse si ya se tiene un empaste así. «La liberación de mercurio desde las amalgamas es mínima, siendo el momento de mayor exposición cuando se colocan o se retiran. Las ya colocadas no deben sustituirse, salvo que estén defectuosas y se requiera un nuevo tratamiento», explica Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España.

La decisión de dejar de usarlas ha generado reacciones encontradas porque la amalgama de mercurio es la mitad de barata que el composite y es también más duradera. «Aunque en España casi no se utiliza, desde el Consejo General de Dentistas somos partidarios de la reducción gradual del uso de amalgama dental, pero no su eliminación prematura, ya que supondría un impacto perjudicial en la salud y el bienestar de los países más desfavorecidos. Asimismo, insistimos en que deben potenciarse al máximo los Programas Públicos Preventivos con el objetivo de reducir la carga de patología dental y, de esta forma, contribuir a que sean necesarias menos restauraciones en general, y de amalgama en particular», explica Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España.

Por su precio –más asequible–, habrá excepciones para que las puedan utilizar las personas con bajos ingresos hasta el 30 de junio de 2026. Hasta entonces, el mercurio seguirá aquí: en la Unión Europea se usan 40 toneladas al año para empastes dentales, pero irá desapareciendo.


El mercurio y nuestra salud

  • Un síndrome japonés

    El mercurio puede provocar daños cerebrales, neurológicos, renales y digestivos. Lo advierte un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2017. La ONU adoptó un convenio mundial para restringirlo que lleva el nombre de Minamata, una ciudad japonesa que sufrió una terrible contaminación por un vertido industrial entre 1932 y 1968 y afectó de manera grave a 50.000 personas. Minamata también da nombre a un síndrome neurológico grave causado por envenenamiento por mercurio y que provoca ataxia, deterioro de la vista y el oído, debilidad y, en casos extremos, parálisis y muerte.

  • Mercurocromo en las rodillas

    Mercromina es el nombre comercial de la merbromina, un antiséptico que se ha utilizado mucho en España para curar heridas y rozaduras y que contiene mercurocromo. Se dejó de utilizar porque no es eficaz frente a esporas, virus y microbacterias. Le han ganado el sitio la clorhexidina y la povidona yodada.

  • El termómetro de toda la vida

    En 2014 se prohibió el uso de termómetros de mercurio en la Unión Europea. Se habían dejado de comercializar (y también los barómetros) desde 2009 siguiendo las indicaciones de la OMS.