El fotógrafo francés Jacques Léonard dejó tras su muerte un inmenso legado documental. Hasta hoy eran famosas sus imágenes del mundo gitano, pero fue también un retratista de excepción de Salvador Dalí, como muestran estas fotos poco conocidas –algunas incluso inéditas– que un hijo de Léonard ha recuperado.
Dalí y Gala posan en el jardín de su casa para Léonard. Aunque el fotógrafo intentaba retratarlo en actitud distendida, el artista no podía dejar ... de ser él mismo, con jazmín en el pelo y haciendo gestos que provocaban la risa de la poco dada a sonreír Gala.
Dalí vestido de astronauta, en agosto de 1963 en Cadaqués, tras firmar un contrato, según el apunte de Léonard. Tenían buena sintonía, pero no el pintor con la mujer del fotógrafo, Dolores Amaya, prima de la bailaora Carmen Amaya y musa de pintores. Dalí quiso retratarla, pero ella insistía en que él era un 'payo loco'.
Con alpargatas catalanas, camisa leopardesca y el fondo de Portlligat. Dalí tenía 53 años y hacía 8 que se había asentado definitivamente en Cataluña, donde vivió hasta su muerte, en 1989.
El artista no se limitaba entonces solo a la pintura. Exploró todo tipo de procesos creativos experimentales.
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Dalí muestra un detalle de su monumental Santiago el Grande, el cuadro en el que trabajaba en 1957. Representa al patrón de España, el apóstol Santiago, en su caballo blanco acercándose a Dios. Esta pintura se vincula a una vuelta del pintor al fervor religioso.
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El pintor, recostado en el bote de madera Gala. La imagen está fechada en octubre de 1963 y probablemente es inédita. Léonard nunca se preocupó por venderse y trabajaba más por vocación que por dinero. De ahí que el valor de sus fotos haya pasado casi inadvertido.
La mesa en la que trabajaba Dalí, en una foto de 1955, con una copia al fondo de La encajera, de Vermeer, uno de sus pintores favoritos. Sobre la mesa: cuernos de rinoceronte, una de sus obsesiones. Santiago –el hijo de Jacques Léonard, que está recuperando su legado– fue su ayudante durante 15 años. Cuenta que el fotógrafo era muy reservado, muy trabajador y tremendamente perfeccionista.
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Hijo de buena familia francesa, de un tratante de caballos y de la dueña de una casa de moda en París, Jacques Léonard (París, 1909-La Escala, Gerona, 1995) tenía un espíritu aventurero que lo llevó a recorrer el mundo, primero como cineasta y después como fotógrafo. Se asentó en Barcelona tras conocer al amor de su vida, la gitana Dolores Amaya, con la que tuvo dos hijos. Como reportero gráfico cubrió múltiples temas, como la llegada de refugiados franceses a España, la vuelta de la División Azul o las carreras de motos y coches de Montjüic. Su legado ha permanecido almacenado en un trastero durante 20 años y es aún prácticamente desconocido. Su hijo mayor, Santiago, logró rescatar 20.000 negativos que corresponden a sus fotos de los años cincuenta y sesenta, entre ellas casi setenta de sus encuentros con Dalí. El Payo Chac, como lo llamaba su familia gitana, murió en 1995 'de pena', tras la muerte de su mujer unos años antes.
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