A sus 76 años, a la reina de Inglaterra le encanta bailar. Rock, vals, sirtaki y hasta ballet con un grupo de mayores de 55, las Silver Swans. Camila lleva cinco años recibiendo clases y, según cuenta, se encuentra en plena forma física y mental. Convertirse en cisne es lo que tiene.
Por Raquel Peláez
Viernes, 13 de octubre 2023, 13:14
Todo empezó en 2018 durante una visita a la Royal Academy of Dance de Londres. Camila Parker-Bowles confesaba entonces que llevaba dos años practicando ballet con un grupo formado por personas de más de 55 años. «Mi profesora me dijo: '¿Qué te parecería recibir una clase?'. Así que reuní a un grupo de vejestorios amigos míos y empezamos a zapatear», bromeaba.
«Al principio pensé que sería muy divertido y que me reiría mucho viendo a todo el mundo tropezar y perder el equilibrio a mi ... lado, pero tienes que estar tan concentrada que ni siquiera te da tiempo para ver lo que está haciendo el de al lado. Cuando estoy ahí de pie lo único en lo que pienso es: ‘Deja caer los hombros, respira profundamente, no te encorves’. Son pequeñas cosas que se van grabando en tu memoria», decía en el año 2020 cuando le entonces duquesa de Cornualles se acababa de convertir en vicepatrona de la Real Academia de Baile.
«Te da cierta confianza en ti misma. Puede que después gimas un poco, resoples, gruñas y todo lo demás, pero te sientes mucho mejor». Ahora, y con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, la reina, que cada vez tiene más fans por su sentido del humor, ha subido una foto a Instagram con su grupo de Silver Swans ('cisnes plateados') declarando que, aunque sea un poco 'chirriante', quiere compartir los beneficios, físicos y psicológicos, que el ballet ha traído a sus vidas.
La esposa del rey Carlos también ha confesado que combina el baile con clases de pilates y largos paseos. De esta forma, la mujer a la que aquellas declaraciones de lady Di de «éramos tres en mi matrimonio» convirtieron en el patito feo más odiado por los británicos es ahora un referente para muchos ciudadanos, que empiezan a descubrir en ella a un verdadero ‘cisne plateado’.
Potencia la salud cardiovascular, tonifica los músculos, mejora la movilidad articular y la flexibilidad y ayuda a controlar el peso. Los beneficios físicos del baile están mucho más que demostrados pero, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), la danza también podría contribuir a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión, diabetes, depresión, obesidad y los niveles de estrés. Por lo tanto, el baile podría disminuir el riesgo de diferentes enfermedades neurológicas como el ictus o la demencia tanto de tipo alzhéimer como demencia vascular.
«Cuando bailamos o hacemos otro tipo de ejercicio físico, estamos trabajando y estimulando diferentes áreas del cerebro. Y en el paciente neurológico algunos estudios han observado un doble beneficio del baile: por un lado el efecto positivo que tiene la realización de ejercicio físico, como en cualquier persona sana, y por otro estimular las áreas del cerebro que facilitan el equilibrio y la coordinación del movimiento», asegura el doctor Pablo Irimia, vocal de la SEN.
Además, y según señalan los expertos, las alteraciones motoras son uno de los síntomas más importantes y que más afectan a la calidad de vida en muchas de las enfermedades neurológicas, por lo que la danza puede ayudar en la rehabilitación de patologías como la enfermedad de Parkinson en fases iniciales y reducir el riesgo de caídas en las personas mayores.
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