Viernes, 21 de Febrero 2025, 10:51h
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Entre 1971 y 1972, en una granja de la región de Béarn (Francia), Jean Crampilh-Broucaret (llamado Jeannot) cubrió con sus escritos el suelo de su habitación en la casa familiar. Son 18 metros de parquet de madera grabados con un texto, a la vez legible y oscuro, que conecta lo global y lo íntimo: los agravios sufridos a manos del padre, la catástrofe histórica de Argelia y una acusación al Vaticano. Ese suelo que grita, hecho en el secreto de una habitación, está claramente dirigido, sin que nadie sepa si es a su familia o al mundo entero. Es el réquiem de alguien que sufre algún tipo de enfermedad mental y que ha sido analizado tanto por especialistas en enfermedades mentales como por expertos en el art brut.
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