La cara no tan perfecta de Paul Newman
Bebedor, adúltero, pendenciero...

La cara no tan perfecta de Paul Newman

«Soy dos personas: Paul Newman, el actor; y Paul Newman, el hombre. El primero se alquila. El segundo no se vende y vive como le da la gana». Una biografía desvela el lado más humano del actor de Hollywood que quiso ser un buen padre de familia y un marido perfecto. Y no lo fue. Cuando se cumplen 100 años de su nacimiento, repasamos la vida del rostro más bello del cine.

Valentina Grao

Viernes, 23 de septiembre 2022, 09:16

Era tan guapo que todo se le perdonaba. Tenía unas facciones mitológicas, los ojos de un lapislázuli casi transparente, le bastaba vestir un esmoquin y podía sentarse a la mesa con presidentes, reyes y magnates, pero prefería ponerse unos vaqueros gastados, calzar unos mocasines sin calcetines y buscar la compañía de gente sencilla: mecánicos, obreros, incluso borrachos en la barra de un bar.

Sí, las confidencias de un bebedor eran para él mucho menos aburridas, mucho más humanas e interesantes que las de sus colegas actores. Vivió ... todo lo alejado de Hollywood que pudo. Paul Newman (1925-2008), el actor, el piloto de carreras, el hombre público, el empresario, el filántropo, el padre de seis hijos, el marido devoto que era el sueño de millones de mujeres, tuvo su ración de días nublados hasta el punto de que creyó que el destino se había ensañado con él y que le estaba haciendo pagar por todos los dones que le había prodigado. Nada es gratis.

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