Viernes, 24 de Octubre 2025, 10:13h
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Por alguna razón que convendría analizar, es uno de los verbos más conjugados en nuestros días. Recriminar se ha convertido en un ejercicio constante que todos se dan ya a practicar contra todos. La recriminación está en la base de los conflictos más atroces, esos que se saldan con violencia y entierros a cientos o miles. Hay siempre algo de lo que el enemigo es culpable y que exonera de responsabilidad sobre su exterminio, su maltrato y el ensañamiento al practicarlos. Quien liquida, secuestra, bombardea siempre comparece para alegar que no tiene otro remedio: el liquidado, secuestrado o bombardeado lo provocó. Y la recriminación se extiende no sólo a los otros, sino a los propios: el vecino, los mayores, los jóvenes, los que piensan distinto tienen la culpa de mis males. Mal camino hacia su remedio.
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