Viernes, 09 de Agosto 2024, 10:19h
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Costaría encontrar un francés que dijera que el dinero público que se invierte en apoyo del cine nacional equivale a la financiación de un chiringuito improductivo. Sin embargo, y como prueba una de las cartas de esta semana, no es infrecuente que un español lo afirme, aunque la suma que aquí se destina a esa industria desde las arcas públicas sea muy inferior. La crítica del lector se extiende a los fondos asignados a sindicatos, partidos, medios, chiringuitos ideológicos todos ellos, a su juicio, que absorben los recursos que no hay para cubrir necesidades mucho más perentorias. Que no sea una opinión aislada invita a meditar sobre cómo rinden cuentas todos esos beneficiarios de su contribución al bien común, pero también sobre nuestra eterna, agotadora y onerosa querella contra nosotros mismos
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