CINELANDIAS ‘Atraco perfecto’: el agrio perfume de la fatalidad
Ya con El beso del asesino (1955) había estrenado Stanley Kubrick sus primeras armas en el género noir, demostrando que era un director al que le interesaba, mucho más que mostrar la realidad, zambullirse en sus repliegues clandestinos, fisgonear allá donde el ojo humano no alcanza, no repara o no se atreve. Si El beso del asesino es una película con catalejo, escrutadora y morbosa, filmada con nocturnidad y alevosía, Atraco perfecto (The Killing, 1956) es una película con caleidoscopio, poliédrica y fiscalizadora, filmada con un ensañamiento matemático que exhala el perfume agrio de la fatalidad.
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