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La bronquiolitis continúa siendo una de las principales causas de hospitalización en menores de dos años, especialmente durante los meses de otoño e invierno. Sin embargo, los avances en prevención y una mayor concienciación de las familias están contribuyendo a reducir los casos más graves. La doctora Loreto González, pediatra del Hospital Quirónsalud A Coruña, nos explica cómo es esta infección respiratoria y cómo afecta a los más pequeños.

—En plena temporada de virus respiratorios, ¿cómo puede una familia diferenciar un catarro común de una bronquiolitis en un bebé menor de seis meses? ¿Cuál es el punto de inflexión que debe alertarles?

—Los síntomas comienzan como los de un catarro común, con mucosidad nasal y estornudos. Sin embargo, en los casos de bronquiolitis estos síntomas evolucionan, normalmente a partir tercer o cuarto día con una tos seca, que aumenta de forma progresiva y este aumento de la tos se acompaña de dificultad respiratoria.

—En Galicia, donde los meses de otoño e invierno son especialmente húmedos y fríos, ¿se observa una mayor incidencia o gravedad de bronquiolitis respecto a otras comunidades? 

—El principal virus causante de bronquiolitis es el virus respiratorio sincitial (VRS), cuya incidencia es alta, llegando hasta un 10 % al inicio de este año 2026. Sin embargo, gracias, sobre, todo a la alta cobertura vacunal en esta comunidad, la gravedad y necesidad de ingreso hospitalario se ha reducido drásticamente, disminuyendo por tanto también la presión asistencial en los servicios pediátricos.

—¿Qué particularidades tiene este virus que lo hacen tan peligroso para los lactantes más pequeños?

—Destacan tres factores que lo hacen especialmente peligroso en los lactantes. Por un lado, se propaga fácilmente y la mayoría de los niños están expuestos antes de cumplir su primer año. Además, tiene una alta afinidad por las vías respiratorias pequeñas de los lactantes, causando la inflamación e hinchazón de los bronquiolos, y provocando la acumulación de moco que obstruye el flujo de aire. Por último, está la vulnerabilidad de los lactantes, que tienen vías aéreas más pequeñas y su sistema inmune está inmaduro, lo que facilita la obstrucción.

—¿Cuáles son las señales de alarma que obligan a acudir de inmediato a Urgencias y que, en su experiencia, a veces las familias subestiman?

—Debemos de estar atentos y consultar si el niño presenta una respiración muy rápida o con gran esfuerzo, hundimiento entre las costillas o aleteo nasal, color azulado de labios o piel, dificultad para alimentarse o rechazo de las tomas, apneas, es decir, pausas de la respiración, o un mal estado general. En mi opinión, los padres están muy concienciados en general con el riesgo en los lactantes, de que un catarro pueda evolucionar a bronquiolitis y por tanto consultan en cuanto notan alguna de estas señales de alarma.

—La vacunación de recién nacidos ha marcado un antes y un después. ¿Qué cambios han notado en el Hospital Quirónsalud A Coruña desde su incorporación? ¿Se están reduciendo los ingresos o los cuadros graves?

—Efectivamente, gracias a la vacunación contra el VRS, se ha conseguido que, aunque la incidencia de circulación del virus siga siendo similar a años previos, los ingresos hospitalarios hayan descendido drásticamente. Este efecto se notó muchísimo durante la primera campaña de vacunación en la temporada 2023-2024, que logró reducir en más de un 80 % las hospitalizaciones, y lo que estamos viendo es que esta tendencia se sigue manteniendo con las campañas siguientes de vacunación.

—En una comunidad con una alta tasa de escolarización temprana y muchos hogares con hermanos mayores, ¿qué factores de riesgo pesan más en la evolución de la bronquiolitis?

—El VRS se transmite con mucha facilidad, a través de gotitas respiratorias que se expulsan al toser o estornudar, en superficies contaminadas, como juguetes, mesas o manos y también por contacto directo, por ejemplo, al besar al niño, en escuelas infantiles, colegios o cuando hermanos mayores lo traen a casa. Otro factor de riesgo muy importante es la exposición al humo del tabaco. Existen algunos grupos de riesgo que tienen mayor riesgo de desarrollar un cuadro de bronquiolitis grave y por tanto debemos de estar más alerta, como los lactantes menores de tres meses, niños prematuros o con enfermedades pulmonares crónicas, cardiópatas, inmunodeprimidos o lactantes con enfermedad neuromuscular crónica.

—¿Qué otras medidas contribuyen a la prevención, más allá de las vacunas? 

—Las medias de prevención más importantes son un lavado de manos frecuente, ventilar bien los espacios y evitar el contacto cercano con personas que tengan un resfriado.

—¿Qué consejos daría a las familias para mejorar la recuperación de un niño pequeño?

—La mayoría de los casos se pueden tratar en casa con medias de soporte para que el lactante esté lo más confortable posible hasta que se recupere: lavados nasales frecuentes, mantenerlo bien hidratado, ofrecer tomas más pequeñas y frecuentes y dormir semiincorporado. Y lo más importante es, dado que la evolución no va a ser lineal, ante la duda de que pueda haber un empeoramiento clínico, acudir al pediatra para valorarlo.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.